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."Me estás cambiando".

0 comentarios viernes, 6 de abril de 2012
Tenia una vida tranquila, entre aburrida y esquiva. Tenía un temor reverencial al futuro, compuesto de cosas que no conocía y malos pensamientos. Tenía seguridades, sí: las pocas cosas logradas y los triunfos a veces prestados que el destino me dio en gracia. Tenía el placer de las pequeñas cosas vacías que no compartía. Tenía poder: el de la libertad que no ejercía. Tenía paciencia, la que surge cuando nada se hace. Tenía también una idea de soledad, una maqueta despintada que durante años mi mente cuidó como un tesoro sin valor. Tenía una vida tranquila, aburrida y esquiva. Hasta que te conocí. Y ahora mi vida es tu vida. Y tus manos en las mias. Y ese futuro de temor hecho ruinas, por un deseo de amor en tu sonrisa. Hoy, perdido en vos, querría que en mi corazón vos te dieras por perdida.
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."Olas de amor".

1 comentarios viernes, 30 de marzo de 2012
Sé que reacciono como un chico cuando deseo con vos un futuro a lo grande. A veces me esfuerzo en demostrarte cosas que no sentís porque no las transmito, empujado por mi desaliento y temor a equivocarme una y otra vez. Suelo pedirte lo que no genero, en este ida y vuelta entre la razón imposible y dos corazones que lo quisieran posible. Apenas conozco mis miedos, que me gobiernan, y deseo ser parte de los tuyos. Pero cuando hay amor no se puede separar nada, no se puede pensar, hay una especie de Mar calmo en superficie y marea revuelta debajo, que me acerca y me aleja de todos tus días. Hace rato que ya no puedo pedirte nada. Me mirás pelear contra las olas, a veces te siento soplando con piedad para que sean Mar de calma. Y llegar con mi deseo a ese futuro grande. Como un chico.
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."Menos mal que apareciste".

0 comentarios lunes, 19 de marzo de 2012
Tengo por dureza todos mis preconceptos. Los que me protegen y a la vez no me dejan vivir. Los sueños que no llegaron a crecer y que se juntan en miedos resumidos. A todo. A todos. La desconfianza en los planes de uno, la idea insensata de felicidad individual. La elección nada democrática que tomé para conmigo. Una hueca visión de futuro, amarrado a los placeres de la seguridad de las pocas cosas que hago. Todo eso era yo y es lo que viste vos. Hasta que lo destruiste del único modo: con amor. Soy ahora lo que nunca fui. Y soy, ahora, con vos.
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"Dejar para ser" (prosa para concurso)

5 comentarios martes, 11 de enero de 2011

“Todo un paisaje cabía en la ventana pequeña, el piso cruje de viejo con dolor estoico dando dulce apuro a mi llegada. El corazón avisa sinfonías en el desfile de palabras, temblorosas en el papel. La mano busca textura y cariño esperado en tinta, en prosa. La sorpresa en acción mecánica no es contradicción, deseo lo que leo. Pero una alegría tiene lágrimas y son las gotas que invaden el tibio camino de sol.


Entonces la mente es el papel escrito llevándose el amor de dos, una obra eterna construída a diario, ahora de nadie. El papel se deshace con todas las palabras dentro de mi y es miedo a perderme, la desilusión toma sin control mis sueños de cielo azul, se percibe sin sentirlo, se respira sin oxígeno.


Fragmentos en el cuerpo dolido de ya no ser crujen como el piso que ya no veo. Mis manos abiertas quieren el futuro del presente doloroso, quieren final.


La figura de lo que era se desvanece resquebrajada, el camino a dejar de ser tiene todo y nada de mi, de volver para buscarme. Y de volver para irme.”

Daba
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Lo que hay detrás de la puerta: la vocación y la formación

1 comentarios jueves, 12 de noviembre de 2009

Nuestra vocación tiene que ver con aquello que nosotros elegimos ser (y hacer) en un momento de la vida, y de allí hacia adelante. Separamos aquí la educación básica y general que todos recibimos y que nos prepara antes de nuestra elección, aunque hoy las escuelas medias cuenten con una orientación que de alguna manera puede ayudar al estudiante a decidir.

Superado el momento de la elección, llega el turno de la formación. En este rubro, y es materia opinable, el paso hacia los estudios terciarios universitarios resulta cada vez más una cuestión de buena suerte en la carrera y Facultad elegida. Porque el que quiere saber puede averiguar, pero tanto vale eso como el poder asesorarse debidamente. Y la impresión es que aun no se encuentra cómo hacer no frustrar en el intento a aquellos que no tienen la suerte de elegir bien. O que lo dado en las materias en realidad no cubre con sus expectativas.

Entonces con la vocación y la elección definidas, quizás en la formación radique el problema. Qué cosa y de qué manera se llega al que estudia. Algún lector de estas palabras puede ser un ejemplo del tema: hay muchas personas que se recibieron de cosas que, o nunca ejercerán, o que el mandato familiar los llevó a realizar. También todo es cuestión de confiar en la propia meta de uno, y de saber que cuando elegimos lo hacemos pensando en nosotros y en nuestras posibilidades.

La formación, cuando es directamente relacionada con una rápida salida laboral.
Obstáculo insalvable y determinante en nuestra realidad. Cantidad y calidad en general no van de la mano, y más para trabajos en donde se destaca la puntual tarea, la específica. Si bien se buscan matriceros, fabricantes de insumos o torneros, donde escasean personas son en las carreras más técnicas, centradas en un rol y dependientes de un buen conocimiento.
Para esto hay que invertir, pero en uno: nada se soluciona sin tiempo, hay que estudiar y ser pacientes. El tema es que no se cuenta con esa paciencia.

Llegamos por fin a la disyuntiva. Si se estudia para comer a futuro, o se estudia para comer ya mismo. El análisis social de porqué se llega esto corresponde a especialistas, pero de algo estoy seguro: algunas veces la felicidad no entra en ninguna de estas dos opciones. La disposición, el ánimo, para encarar un proyecto aun es propiedad de nosotros y no de las circunstancias.
Ojalá en todos los futuros estudiantes vocación, formación y ánimo sean las armas para destacarse y poder estar orgullosos de saber… que saben.


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Lo que hay detrás de la puerta: la cima y la sima

1 comentarios

Algunos saben lo que realmente se siente cuando se llega bien alto o se cae en lo más bajo. Y digo algunos, porque en muchos casos la vida de los hombres (genéricamente hablando) transita por un cierto carril de tranquilidad todo el tiempo. Algo así como ir en auto por una autopista de eterna velocidad mínima.

Pero como la subjetividad brota siempre por todas partes, a mares, cada persona que lee estas líneas sabrá en qué casillero su vida transcurre. Las buenas y malas tendrán forma de racha, de designio familiar, de saber aprovechar su momento.
Todo lo que nos ocurre no sería de tal manera si no tuviéramos conocimientos adquiridos. Por eso se dice que a alguien puede irle mejor en la vida en tanto su preparación estudiantil sea mayor.
De afrontar un futuro laboral en sociedad, hablamos.

¿Esto significa que cuando se estudia mucho y bien se es mejor?. No parece, si nos detenemos a ver las acciones lamentables de verdaderos profesionales. Llegar a la cima (1) es otra cosa: si hablamos de sentirnos bien, cualquier circunstancia vale para permitirnos sentir “que llegamos” a algo. Y los conocimientos fueron las herramientas para alcanzarlo, pero no pueden explicar nuestra felicidad. ¿Uno es feliz porque sabe, o porque puede demostrar lo que sabe en algún momento?.

Un celestial coro de voces sostendrá “Entonces, para saber si somos felices, hay que empezar a trabajar. ¿y quién me da la chance?”. Obviamente no le podemos buscar el más mínimo sentimiento a una página de avisos clasificados. El que da la primera oportunidad en general nos tiene a prueba un poco, en todo sentido. Nuestro primer jefe tendrá otras urgencias, básicamente no caer en la “otra” sima (2), un poco más oscura y menos poética.

En medio y como siempre, los egresados. Si alguien piensa que sentirse bien es solamente tener un trabajo tiene razón a medias, aunque el sentido común ya nos avisó que lejos están de ser sinónimos, ciertas veces. Nadie parece que puede ser feliz cinco minutos antes de su propio tiempo.
La primera oportunidad de demostrar conocimientos y el camino en busca de ser felices, va a llegar porque depende de cada uno.
A velocidad crucero, o en eterna mínima velocidad. La cima espera.

(1) Cima: lo más alto de un monte o árbol. Cúspide.
(2) Sima: cavidad profunda en la tierra. Parónimo de cima.



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