."Amor (mejor) dicho".
1 comentarios sábado, 23 de junio de 2012Escribo las letras del destino. Esas que deberían retroceder en el renglón color olvido. Del arrepentido, del solemne, del agobiado por el amor casi de niños. Estas palabras avanzan con la mirada y retroceden con las lágrimas, que llevan la carga y la arrojan por el camino. Donde suelo encontrarlas porque suelo mirarlas. Donde el aire es poco y la angustia es amor repartido. En sueños repetidos que no siente quien yo he sentido. Escribo las letras del destino. El de querer. Sin querer sufrirlo.
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."Corre por las venas".
0 comentariosDejame tener la culpa de quererte. De confiar, de intentar, de sentir hacer lo suficiente. Dejame probar de qué lado es la orilla a la que me lleva el amor en marea. Con el maldito viento a cuestas y con el hambre de las cosas buenas. Dejame por un dia que seas la felicidad de lo que somos cuando llego a tu mundo y mi mundo de coincidencias. El que no busco y nos encuentra. Dejame que llore cuando un hombre pasa a ser un niño que lo intenta. Dejame tener la culpa de quererte. Y decírtelo en mis venas, donde corre la sangre que sueña. Tuya. Y nuestra.
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."Lo que sí sé".
1 comentariosNo sé si hay unión. No sé si hay un hilo conductor. No sé si hay interferencias entre tu razón y mi razón. No sé si estabas cuando yo estuve sin vos. No sé si estaba cuando rodeada de gente vos querías que estuviera yo. No sé si presumo un sueño, si el sueño se cumplió o dormimos la pesadilla de no ser dos. No sé qué tal soy, frente a quien sepa ver lo que doy. No sé si soy anónimo, persona, robot, un tiempo. No sé si soy lo que sos. No sé qué tan alta la vara, pared, cerco, aleja a dos que están del mismo lado. No sé cómo me veo, si sé como soy sin vos. Verás que no sé nada. Sólo sé que tengo amor.
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"Se perdió el buscado" -Cuento corto-
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Laberinto de espejos. Un espacio dentro de un amplio tinglado. Con el piso de esos de tierra tan usado que sin ganas el tiempo lo volvió plano. La base de todos los espejos estaban oxidados y creí que eso sería una ayuda cuando entré para salir. Pero de niño uno es atropellado y me acuerdo pegarme la frente dos veces bastante fuerte, y recién ahí ir tanteando. Por supuesto me perdi. Miré para arriba, me fijé en una lámpara que colgaba e imaginé por qué lugar del laberinto andaba. Seguí tanteando escuchando ruidos cada vez más cercanos, imaginé como Minotauro estar mas o menos terminando. Pero fui a dar a un costado y de nuevo a entrar. Volví a tantear, ubicando, viendo si desde el medio podía ir retomando el camino deseado. Miré otra vez la lámpara, tomé un sentido, lo seguí seguro pero no obstinado. Parecía que iba bien, uno de chico se frustra sin resultados. Puse la mano delante del último espejo. Me miré prestándome atención por primera vez reflejado sin otro motivo que mirarme parado, me fui por un costado y llegué a la salida. Del laberinto del que a veces creo, no salgo. Pasados los años.
Bandera idolatrada
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Cada uno a su manera. No se define, se siente. Cuando se es chico uno recibe la información que le dan, uno se aprende el himno, siente de algún modo estar presente, unido al acto escolar sin saberlo del todo. De grande el himno es más que una canción, o la bandera es algo más que dos colores flameando. La que está en Plaza de Mayo a un costado, gigante. La pequeña al lado del obelisco. La que está agarrada de la ventana de algunos autos. La que flamea en el frente del colegio. La que izábamos todos los días, la de Ceremonia, la que sólo sacamos cuando gana Argentina, la que los mayores cuelgan de sus ventanas. Esa que pintábamos prolijamente. Aquella bandera y lo que nos pase hoy al verla. Somos los mismos. Nosotros y ella. Feliz dia de la Bandera.
."Las letras leídas".
1 comentariosLas palabras leídas duermen siesta, heridas. Las cuido desde hace unos días, cuando se enteraron la noticia impactante: la destinataria a quienes iban dirigidas repasa con sus ojos los textos que le dan vida. Las palabras se pusieron tan alegres que entraron en la locura de querer ser leídas. Una quiso ser mejor, la otra quiso ser mejor entendida. Unos cuantos renglones se pusieron en fila, y se acomodaron las palabras para que quede mejor a la vista. Mientras seguí escribiendo, sigo haciendo palabras leídas, sigo deseando el cielo de sus ojos. Que en sus días mejora los peores textos, y afirma que con amor, hay vida. Ella me lee. Mis letras curan sus heridas.
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"Mente, tenés visitas" -Cuento corto-
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Está llegando la visita. Como en esas casas de familia numerosa que prepara la mesa para el invitado a la cena, también tengo la expectativa genuina de mi espera. Es que no estoy acostumbrado y eso quizás se note en cualquier gesto, seguramente con tono exagerado, que pueda hacer. Sin embargo había estado practicando, no vayan a creer. En mi mente y en el acto: me puse a armar y pensar en el detalle para que el clima esté delicado, querible. Si es posible, deseado. Y ahora estoy mirando la hora del reloj que parece que no anduviera, miro seis veces y siempre marca menos cuarto. Me asomo por la ventana buscando aire, disimulando que en realidad la espero y no parezca acelerado. Estoy incómodo de estar incómodo. Se acerca la hora, me hago el desentendido con el destino y no me fijo que es en punto. Me llaman. Girando me doy vuelta, abro la puerta para que entre la brisa de noche fresca. Me tiembla el alma y me quitó el habla. Empieza el diálogo de miradas eternas que hablan en voz alta con mucha frecuencia. La invito a pasar, cruza el umbral, no es invitada: ella ya es presencia. Y cierro la puerta, abriendo mi mente. Dejando a la noche descubierta.
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