Organizaciones: gente de ideas bien fundadas
1 comentarios viernes, 4 de diciembre de 2009Trabajo final materia: Políticas de desarrollo Universidad de Morón
“Informe de situación”
Inspirado en un tema
de Víctor Heredia.
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“Informe de situación”
Inspirado en un tema
de Víctor Heredia.
“Sucinto informe que usted demandó:
duele a mi persona tener que expresar
que aquí no ha quedado casi nada en pie”
duele a mi persona tener que expresar
que aquí no ha quedado casi nada en pie”
La génesis de la falta de trabajo en la República Argentina es algo semejante a encontrar una aguja en un paj
ar. No por ser una tarea difícil de apreciar, sino porque puede demostrarse en distintas etapas del país, según la idea política que el ocasional analista tenga. Una lectura simplista nos conforma diciendo que “pobres hubo siempre”, lo cual no deja de ser cierto, pero vacío de contenido.
La pobreza de un inmigrante en la primer década del siglo XX poco tiene que ver con las necesidades del piquetero reclamando en un corte de ruta. Ideas políticas y económicas van de la mano durante buena parte de la historia a nivel país. Surgen las necesidades.
ar. No por ser una tarea difícil de apreciar, sino porque puede demostrarse en distintas etapas del país, según la idea política que el ocasional analista tenga. Una lectura simplista nos conforma diciendo que “pobres hubo siempre”, lo cual no deja de ser cierto, pero vacío de contenido.La pobreza de un inmigrante en la primer década del siglo XX poco tiene que ver con las necesidades del piquetero reclamando en un corte de ruta. Ideas políticas y económicas van de la mano durante buena parte de la historia a nivel país. Surgen las necesidades.
El fin del siglo XIX y los comienzos del XX mostraban a un país en desarrollo, merced a la política agroexportadora, que implicaba el producir para exportar a países centrales de Europa y a la creciente Norteamérica.
Pronto, la primera guerra mundial modificó el mapa económico y aquellos países “benefactores” compradores de productos se retrajeron, lo que provocó una recesión en nuestras exportaciones. La primer bisagra significó el fin de un modelo de país que miraba inexorablemente hacia afuera, sin tener en cuenta el consumo interno.
Pronto, la primera guerra mundial modificó el mapa económico y aquellos países “benefactores” compradores de productos se retrajeron, lo que provocó una recesión en nuestras exportaciones. La primer bisagra significó el fin de un modelo de país que miraba inexorablemente hacia afuera, sin tener en cuenta el consumo interno.
La segunda bisagra está directamente relacionada con la llegada al poder del General Juan Domingo Perón; una fuerte política de lo nacional (antagónico de las ideas liberales de la aristocracia de entonces) tuvo como consecuencia la fuerte intervención del Estado en toda actividad laboral de ambos lados del mostrador: se crearon sindicatos, y también entes que regulaban las actividades de éstos.
La conformación de la llamada clase media tuvo su origen en esta suerte de “política integradora”, que nivelaba a todos en derechos laborales y sociales. El fuerte acento en este último punto trajo bienestar a buena parte de la población excluida hasta allí de los beneficios mínimos.
La conformación de la llamada clase media tuvo su origen en esta suerte de “política integradora”, que nivelaba a todos en derechos laborales y sociales. El fuerte acento en este último punto trajo bienestar a buena parte de la población excluida hasta allí de los beneficios mínimos.
Como tercera bisagra encontramos la política económica durante la última dictadura militar en nuestro país, personificada en la figura de José Alfredo Martínez de Hoz. El creador de la ya mítica “tablita finanaciera” abrió desmesuradamente la importación perjudicando a las industrias nacionales, que resultaron incapaces de competir contra productos más baratos en costos y en precio.
Se agudizaron las diferencias entre clases y la deuda externa era tan impagable como la deuda interna.
Llegamos a la última bisagra que motivó un antes y un después en la historia política y económica de nuestro país: las privatizaciones de las empresas públicas durante la década de 1990 bajo el gobierno de Carlos Menem. Literal bandera de remate de los servicios esenciales (luz, agua, teléfonos, gas, ferrocarriles, petróleo), el ingreso del sector privado obligó a un reacomodamiento de trabajadores hasta allí bajo la tutela del Estado, que al igual que algo que estorba en nuestras casas, se los dejó a un costado.
Esta suerte de desamparo acentuó los problemas de arrastre durante décadas, y permitió –fomentó- la creación de agrupaciones tales como el “Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados”, o el “Movimiento de Trabajadores Desocupados”. El fruto de políticas sociales y económicas erradas habían hecho eclosión.
Diciembre de 2001 fue su punto cúlmine.
Diciembre de 2001 fue su punto cúlmine.
A medida que la crisis económica iba en aumento, también crecía la intención de poder generar canales para creación de entidades que se ocuparan de socorrer las mínimas necesidades que equiparó a todos: ya no sólo el nivel social del más humilde empeoró, sino que en la caída también arrastró a los sectores medios, que vieron depreciar sus ingresos. Crisis con pobres cada vez más pobres y sectores medios cada vez más empobrecidos. Y se siguen sumando conforme avanza el problema.
Con un tejido social débil, aparecen asociaciones que ayudan a paliar carencias evidentes: un Estado incapaz de llegar a los sectores sociales más pobres si no es a través de subsidios que no hacen más que fomentar aquello que intentan erradicar.
A aquellas organizaciones que lograron imponerse a los vaivenes económicos y políticos sin otro fin que la ayuda genuina hacia el par en dificultades, esta nota se dirige. Intenta ser la luz de un futuro posible.
“Aunque el daño es grave bien pudiera ser
que podamos salvar todo el trigo joven
si actuamos con Fe y celeridad”
que podamos salvar todo el trigo joven
si actuamos con Fe y celeridad”
“Gurisitos Jaba Club” nació hacia fines de 1995, luego de escuchar las necesidades de un cura de la zona de Cuartel Quinto de la ciudad de Moreno, en nuestra Provincia de Buenos Aires. Su nombre no surgió hasta el primer viaje solidario hacia la Provincia de Entre Ríos a una escuela dentro de una isla llamada “Arroyo negro”: gurises es el seudónimo que los chicos reciben en la zona, y Jaba es en homenaje a uno de los primeros colaboradores del grupo.
El comienzo fue humilde, y lo conformaban entre otros, cuatro docentes y un cura. Teniendo como vehículo un viejo rastrojero, las primeras colaboraciones estaban relacionadas a ropa y comestibles. El modo de conseguir aquello que se necesita se basa en la credibilidad que genera el destino de lo que se dona. Y es el primer eslabón de la cadena: para lograr la colaboración es esencial creer en aquel que hace el pedido.
Actualmente el club cuenta con 30 asociados. El que quiere asociarse puede aportar, en ves de dinero, ropa, comestibles o materiales para la construcción.
“Hay cierta gente, que ya se sabe,
saca provecho de la ocasión;
comprando a uno lo que vale dos
y haciendo abuso de autoridad...”.
saca provecho de la ocasión;
comprando a uno lo que vale dos
y haciendo abuso de autoridad...”.
“Cometimos la torpeza de querer conseguir ayuda del Estado”, señala Ricardo Holtz, uno de los socios fundadores del club. “Te salen mangueando ellos a vos... además chocamos con mucha gente incompetente”.
Las posibilidades de hacer con el proyecto una fundación fueron muy concretas. Con el visto bueno del político de turno, las chances de poder tramitar la habilitación sería más sencilla. “No lo hicimos, señala Holtz, porque desde 1997 hasta hoy, Argentina sufre algo así como una invasión de fundaciones. Es seguramente, la forma más rápida de conseguir votos”. Esta especie de “boom” de fundaciones se consolidó en la segunda parte de la década de los 90’ y transformó a éstas en excelentes oportunidades como trampolín político para el voto asegurado.
“Llegado un tiempo, cada diputado tenía una fundación. Cuando la política ingresó en eso, la gente comenzó a rechazar las asociaciones. No se ayudaban a lugares, se los invadía directamente”.
“La gente duda en empezar
la tarea dura de cosechar...”
la tarea dura de cosechar...”
El gran inconveniente de la mezcla entre interés solidario e interés material, es que en un punto aquel que lo ve es consciente de lo que ocurre y lo siente como algo “normal”.
Vivir en la Argentina contemporánea obligó a procesar ciertos cambios intensos en lo cotidiano, lo de todos los días. Entonces la "normalidad" pasa a ser la inseguridad, los sistemas de controles (alarma, vigilador, rejas, ciertos sectores amurallados). Para cambiar nuestro pensamiento, es preciso ver que nuestra vida supone el haber perdido la posibilidad de frecuentar –por ejemplo- ciertos lugares hoy considerados peligrosos.
Vivir en la Argentina contemporánea obligó a procesar ciertos cambios intensos en lo cotidiano, lo de todos los días. Entonces la "normalidad" pasa a ser la inseguridad, los sistemas de controles (alarma, vigilador, rejas, ciertos sectores amurallados). Para cambiar nuestro pensamiento, es preciso ver que nuestra vida supone el haber perdido la posibilidad de frecuentar –por ejemplo- ciertos lugares hoy considerados peligrosos.
Un “despliegue” del modo financiero de producir y vivir, incorpora velocidades vertiginosas que desdibujan la consistencia que antes otorgaban un Estado como organizador social, o las prácticas disciplinadas en torno de instituciones como las que analizamos en este caso.
“Suscribo nombre y apellido
y ruego a usted, tome partido...”
y ruego a usted, tome partido...”
Gurisitos no sólo tiene su fin solidario en la zona oeste de la Provincia de Buenos Aires: el club ha llegado con su colaboración a las provincias de Corrientes, Tucumán, Chaco, Entre Ríos, Santiago del Estero y Formosa.
La estructura en la que se mueven todos los operativos es simple: un contacto recibe el pedido de ayuda de una escuela u organización que lo necesite (asilo de ancianos, comedores escolares, jardines maternales, personas afectadas por la inundación, entre otros). El nexo entre el pedido y la ayuda ya está resuelto. Luego se comienza con la búsqueda de lo que se necesita, esto es, acercarse a empresas que puedan proveer –por caso- guardapolvos para chicos. La ropa y otros elementos son seleccionados por una persona, que los acondiciona para ser usados (esto es, lavar, planchar, embolsar y poner en las cajas que luego serán llevadas a destino).
La estructura en la que se mueven todos los operativos es simple: un contacto recibe el pedido de ayuda de una escuela u organización que lo necesite (asilo de ancianos, comedores escolares, jardines maternales, personas afectadas por la inundación, entre otros). El nexo entre el pedido y la ayuda ya está resuelto. Luego se comienza con la búsqueda de lo que se necesita, esto es, acercarse a empresas que puedan proveer –por caso- guardapolvos para chicos. La ropa y otros elementos son seleccionados por una persona, que los acondiciona para ser usados (esto es, lavar, planchar, embolsar y poner en las cajas que luego serán llevadas a destino).
El traslado implica que cinco o siete personas vayan hasta el lugar, y durante los tres viajes anuales promedio que se realizan, se van rotando; por si hacía falta aclararlo, ésta organización no cobra por su tarea, y cada miembro tiene sus propios trabajos y obligaciones. La crisis de Diciembre de 2001 obligó a un parate en las actividades, que poco a poco se van poniendo nuevamente en marcha.
Destacamos entonces, a estas asociaciones que, como “Gurisitos”, cumplen el rol de socorrer al más necesitado sin más interés que el interés mismo por ayudar.
Con esta nota tienen su merecido homenaje.
Con esta nota tienen su merecido homenaje.
“...intentar una solución
que bien podría ser la unión
de los que aun estamos vivos
para torcer nuestro destino...
saluda a usted un servidor”.
que bien podría ser la unión
de los que aun estamos vivos
para torcer nuestro destino...
saluda a usted un servidor”.
Museo de puertas abiertas
1 comentarios martes, 24 de noviembre de 2009Ubicado en la Provincia de Buenos Aires y en una esquina de Vicente López, Alsina y Monasterio, el local de Guillermo Pastene sobresale del común apenas la puerta de entrada se traspasa. Cientos de objetos pequeños y grandes, de diferentes épocas y relacionados o no con el mundo de un local comercial, dan la bienvenida. El término museo no le queda grande. “Pastene es una institución dentro de Vicente López, y con el paso del tiempo intentamos hacer un pequeño museo que pudiera contar la historia del partido. Lo traté de ambientar como me gusta a mi”.
Pensado o no, los objetos más grandes son los que están en la parte superior, mientras que los más chicos se ubican debajo, lo que permite ver todos y cada uno de los elementos que Guillermo ¿juntó o ya tenía?. “La verdad es que, teniendo 11 años, empecé en este lugar ayudando a mis padres. Pasaban botelleros todo el tiempo y les compraba metales. Al principio hacía lámparas con lo que podía conseguir. Luego algunas cosas guardé y otras las conseguí”.
Pensado o no, los objetos más grandes son los que están en la parte superior, mientras que los más chicos se ubican debajo, lo que permite ver todos y cada uno de los elementos que Guillermo ¿juntó o ya tenía?. “La verdad es que, teniendo 11 años, empecé en este lugar ayudando a mis padres. Pasaban botelleros todo el tiempo y les compraba metales. Al principio hacía lámparas con lo que podía conseguir. Luego algunas cosas guardé y otras las conseguí”.
Revista Superventas: el misterio de saber exhibir
1 comentarios jueves, 19 de noviembre de 2009Toda empresa necesita como objetivo final vender. El consumidor reconoce el producto y lo adquiere. A modo de nexo entre ellos se encuentra el dueño del comercio, con sus propias necesidades de venta.
Una empresa mediana o grande de cualquier rubro posee un presupuesto con el que se ajustan y preparan campañas de publicidad para instalar la marca en el público. A partir del recurso económico, todo producto es potencialmente conocido y reconocido.
Sin embargo la estrategia para ser puesto dentro de un autoservicio no se ha modificado en más de 3 o 4 canales efectivos de venta.
Pasillos: del frío al calor
Más que nada en locales con sucursales, la disposición de los productos a vender se establece por cantidades. Lo que permite sacar conclusiones en cuanto a la ubicación de una marca.
La técnica, dentro del mundo de la publicidad se llama Marketing.
Kotler, una de las principales voces dentro del mundo publicitario, la define como “la actividad que se desarrolla en el punto de venta, e involucra técnicas de exhibición para lograr que un producto se destaque e importe, estimulando la compra impulsiva”.
Con lugares de mayor circulación el producto será más recordado y tendrá más chances de ser adquirido. Los dueños de autoservicios también tienen su idea respecto de las marcas, y si bien pueden diferenciarse los intereses de la empresa de los del dueño, existen maneras o formas de acordar.
Más que nada en locales con sucursales, la disposición de los productos a vender se establece por cantidades. Lo que permite sacar conclusiones en cuanto a la ubicación de una marca.
La técnica, dentro del mundo de la publicidad se llama Marketing.
Kotler, una de las principales voces dentro del mundo publicitario, la define como “la actividad que se desarrolla en el punto de venta, e involucra técnicas de exhibición para lograr que un producto se destaque e importe, estimulando la compra impulsiva”.
Con lugares de mayor circulación el producto será más recordado y tendrá más chances de ser adquirido. Los dueños de autoservicios también tienen su idea respecto de las marcas, y si bien pueden diferenciarse los intereses de la empresa de los del dueño, existen maneras o formas de acordar.
Temporada de caza (de clientes)
Cuando se logró definir la ubicación de cada producto, se inicia la auténtica carrera: las empresas salen a la caza de las ventas, y así atrapar al consumidor.
En su libro “Dirección de Mercadotecnia”, Kotler dedica un capítulo a la llamada promoción de venta. “Consiste en incentivos a corto plazo adicionales a los beneficios básicos ofrecidos por el producto o servicio, para animar la venta del producto o servicio”.
Vale decir que, entonces, en la estrategia también ingresa el dueño del autoservicio. El objetivo de las promociones al canal –enumera Kotler- incluye:
Motivar a los detallistas para que incorporen nuevos productos y que tengan más referencias.
Convencerles para que hagan publicidad al producto y le den más espacio en las estanterías del punto de venta.
Por último, persuadirles para comprar más de ese producto, para tener existencias en el futuro.
A modo de resúmen. Clientes para una empresa son tanto los dueños de comercios, como los consumidores finales de los productos.
Cuando se logró definir la ubicación de cada producto, se inicia la auténtica carrera: las empresas salen a la caza de las ventas, y así atrapar al consumidor.
En su libro “Dirección de Mercadotecnia”, Kotler dedica un capítulo a la llamada promoción de venta. “Consiste en incentivos a corto plazo adicionales a los beneficios básicos ofrecidos por el producto o servicio, para animar la venta del producto o servicio”.
Vale decir que, entonces, en la estrategia también ingresa el dueño del autoservicio. El objetivo de las promociones al canal –enumera Kotler- incluye:
Motivar a los detallistas para que incorporen nuevos productos y que tengan más referencias.
Convencerles para que hagan publicidad al producto y le den más espacio en las estanterías del punto de venta.
Por último, persuadirles para comprar más de ese producto, para tener existencias en el futuro.
A modo de resúmen. Clientes para una empresa son tanto los dueños de comercios, como los consumidores finales de los productos.
Los encargados de la tarea
Repartir mercadería para que los exhibidores siempre tengan el producto requerido. Esa es la tarea que, para la empresa Fa
rgo, personas como Ariel Osores y Hugo Sandoval hacen diariamente con el camión de reparto.
Sandoval nos da algunos datos que explican su trabajo. “Hay dos tamaños de exhibidores que Fargo tiene. En el más chico pueden entrar hasta 100 envases de pan”. Dependiendo del recorrido (en este caso 25 a 30 clientes por día, tres veces a la semana) un camión lleva hasta 160 bandejas en las que se ubican unos diez o doce panes en cada una de ellas.
La entrega del producto también es un factor importante, ya que la reposición inmediata significa la presencia en las góndolas ante una demanda importante.
Repartir mercadería para que los exhibidores siempre tengan el producto requerido. Esa es la tarea que, para la empresa Fa
Sandoval nos da algunos datos que explican su trabajo. “Hay dos tamaños de exhibidores que Fargo tiene. En el más chico pueden entrar hasta 100 envases de pan”. Dependiendo del recorrido (en este caso 25 a 30 clientes por día, tres veces a la semana) un camión lleva hasta 160 bandejas en las que se ubican unos diez o doce panes en cada una de ellas.
La entrega del producto también es un factor importante, ya que la reposición inmediata significa la presencia en las góndolas ante una demanda importante.
Esto marca una diferencia entre los productos frescos y de primera necesidad, respecto de los demás. Para el caso de las marcas “de heladera” o de pan, necesariamente reparten mercadería en cada negocio tres veces a la semana.
El poder de conocernos
La oportunidad de darnos a conocer es la de exhibir; las empresas, poniendo todos los recursos en ser aceptados por el comerciante primero, y luego por el cliente.
Los dueños de locales en tanto, no son un nexo silencioso: también con sus decisiones pueden ejercer influencia para beneficio de sus propios intereses comerciales.
Al fin y al cabo nadie obliga a nadie a modificar una ubicación de mercadería.
Por último, tercer eslabón, es el del rol del cliente, con la decisión final de comprar ya sea por moda, por comodidad, por la oferta, por la calidad o por los colores del envase…todo es posible porque cada eslabón de la cadena sigue siendo imprevisible.
Cada sector depende del otro y estará también en la capacidad de conocerse, el éxito para cada uno.
La oportunidad de darnos a conocer es la de exhibir; las empresas, poniendo todos los recursos en ser aceptados por el comerciante primero, y luego por el cliente.
Los dueños de locales en tanto, no son un nexo silencioso: también con sus decisiones pueden ejercer influencia para beneficio de sus propios intereses comerciales.
Al fin y al cabo nadie obliga a nadie a modificar una ubicación de mercadería.
Por último, tercer eslabón, es el del rol del cliente, con la decisión final de comprar ya sea por moda, por comodidad, por la oferta, por la calidad o por los colores del envase…todo es posible porque cada eslabón de la cadena sigue siendo imprevisible.
Cada sector depende del otro y estará también en la capacidad de conocerse, el éxito para cada uno.
Lo que hay detrás de la puerta: doble trabajo, doble responsabilidad
1 comentarios miércoles, 18 de noviembre de 2009
La frase es bastante conocida y lamentablemente vieja: “con un solo trabajo no alcanza” es una realidad para muchos. Y lo que ocurre puntualmente con aquellos que recién comienzan el camino laboral es que desde el momento en que deciden estudiar ya tienen muchos una forma de mantenerse a nivel gastos o viàticos propios del que cursa una carrera u oficio.
Cuando se termina de estudiar a veces se està en la duda de si dejar aquello que quizás nada tenga que ver con lo que se estudió, o iniciar algo referido a lo nuestro.
Nadie aconseja dejar un trabajo en este momento. El tema es si no satisface lo que esperamos, sobretodo de nuestras aspiraciones personales. Para muchos la opciòn es no dejar nada y esperar la oportunidad de trabajar en aquello que se estudiò. Cuando se logra, hay dos trabajos a la vez.
La alegria o el peso de la tarea, es lo que sigue a eso. Como fuese, es una realidad que llevar dinero a la casa està complicado, y nadie puede juzgar cuando de mantener un equilibrio de plata se trata. Los tiempos se acortan, los descansos son pocos y entre un trabajo y otro recièn se da, algunas veces.
Conoci durante mi etapa como estudiante en la Facultad a una persona, un chico, que tenìa dos trabajos a la vez. Y eso hacìa que le fuera complicado integrar grupos para hacer pràcticos, porque no podìa reunirse con sus compañeros debido a que en general estaba trabajando. Todas estas cosas condicionan a alguien y tambièn le exigen el doble de esfuerzo.
Lo màs sencillo de pedir serìa consideración para este tipo de casos, pero pocos tienen en cuenta el detalle. En una Facultad o lugar de estudio un profesor puede considerar el esfuerzo. Ya en un empleo y con un jefe puede resultar màs difícil.
Hay personas que no aclaran en un trabajo que lo hacen tambièn en otro, y hablamos de aquellos que por primera vez consiguen trabajar. Por temer que les den la opciòn de abandonar uno, no dejan ninguno de los dos.
Quizàs el esfuerzo sea recompensado con algo que haga dejar dos labores y poner el foco en algo que satisfaga. Quizàs nunca llegue ese momento. Como fuera, para lo que se haga se tiene que contar con ganas. Personas con un solo trabajo pueden no tener ganas y alguien sin un segundo de tiempo libre, si.
El destino, pero sobretodo còmo se tomaràn lo que les ocurra, marca con fuego de allì en màs al que recièn comienza.
Cuando se termina de estudiar a veces se està en la duda de si dejar aquello que quizás nada tenga que ver con lo que se estudió, o iniciar algo referido a lo nuestro.
Nadie aconseja dejar un trabajo en este momento. El tema es si no satisface lo que esperamos, sobretodo de nuestras aspiraciones personales. Para muchos la opciòn es no dejar nada y esperar la oportunidad de trabajar en aquello que se estudiò. Cuando se logra, hay dos trabajos a la vez.
La alegria o el peso de la tarea, es lo que sigue a eso. Como fuese, es una realidad que llevar dinero a la casa està complicado, y nadie puede juzgar cuando de mantener un equilibrio de plata se trata. Los tiempos se acortan, los descansos son pocos y entre un trabajo y otro recièn se da, algunas veces.
Conoci durante mi etapa como estudiante en la Facultad a una persona, un chico, que tenìa dos trabajos a la vez. Y eso hacìa que le fuera complicado integrar grupos para hacer pràcticos, porque no podìa reunirse con sus compañeros debido a que en general estaba trabajando. Todas estas cosas condicionan a alguien y tambièn le exigen el doble de esfuerzo.
Lo màs sencillo de pedir serìa consideración para este tipo de casos, pero pocos tienen en cuenta el detalle. En una Facultad o lugar de estudio un profesor puede considerar el esfuerzo. Ya en un empleo y con un jefe puede resultar màs difícil.
Hay personas que no aclaran en un trabajo que lo hacen tambièn en otro, y hablamos de aquellos que por primera vez consiguen trabajar. Por temer que les den la opciòn de abandonar uno, no dejan ninguno de los dos.
Quizàs el esfuerzo sea recompensado con algo que haga dejar dos labores y poner el foco en algo que satisfaga. Quizàs nunca llegue ese momento. Como fuera, para lo que se haga se tiene que contar con ganas. Personas con un solo trabajo pueden no tener ganas y alguien sin un segundo de tiempo libre, si.
El destino, pero sobretodo còmo se tomaràn lo que les ocurra, marca con fuego de allì en màs al que recièn comienza.
Lo que hay detrás de la puerta: ¡alguien lo hace mejor que yo!
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En un mundo laboral bastante inestable y en donde no hay momentos de calma en cuanto a seguridad del puesto de trabajo, saber que una tarea es responsabilidad de nosotros y no de terceros otorga tranquilidad. Porque creemos que eso es el salvoconducto hacia cierta permanencia, que nos valoraràn a partir de esa acciòn especìfica y hasta en una de esas nos felicitan. ¡Hace cuanto que no me felicitan por hacer bien las cosas!.
Pero hemos hablado en algún momento de la diferencia según los ámbitos que un trabajo puede tener. Si las acciones estàn delimitadas, son inamovibles, o hay muchos que realizan tareas similares.
Esto es, trabajar o no junto a muchos compañeros en una oficina, por ejemplo. En donde realizan labores iguales màs de una persona.
Cuando la sensación al trabajar es de comodidad, funcionan ciertos mecanismos en nosotros. Por empezar seguramente iremos de mejor ànimo, sabiendo que en un punto todo se deja llevar, fluir, y que uno acompaña lo que hace, no lo enfrenta, no lo sufre, no lo lleva como carga. Veremos todo mejor y el otro notarà que nos sucede eso.
Si la competencia està al lado de nuestro asiento la cosa cambia. Porque se termina intentando trabajar màs y mejor que el de al lado y no por hacer bien lo nuestro. Es inevitable entonces cierta competencia y tambièn el apuro. La velocidad, creemos, es necesaria y a veces se premia calidad de lo hecho y no rapidez en si, hay que saberlo.
Ante iguales posibilidades puede ocurrir de encontrarnos a alguien que puede hacer nuestra tarea mejor que nosotros. Porque no somos màquinas, porque tenemos virtudes y defectos que se dan a conocer en nuestro andar. Lejos està de ser debilidad, sobretodo si aprendemos a mirar què es aquello que nos falta. Para un principiante (y para muchos con años de oficina y lugares varios, recorridos) lo primero que surgirà es la envidia. Tampoco eso nos aconseja. ¿Què hace alguien que es mejor que yo? ¿Què tiene de bueno? ¿Lo puedo aplicar yo a mis cuestiones?.
A veces no hace falta consultar a la persona directamente, uno aprende a mirar a partir de lo que le ocurre (¡de malo!), en general. En estas palabras no hay resignación. Sòlo se trata de aprender de nuestros límites. Pero aprender. Quizàs luego, sabido lo que lo hace mejor al otro, lo hago mejor yo que los demàs.
Porque a su vez tendrà mis propios valores.
Al final, luego de un tiempo, yo soy, finalmente, quien puede hacerlo mejor que antes.
Pero hemos hablado en algún momento de la diferencia según los ámbitos que un trabajo puede tener. Si las acciones estàn delimitadas, son inamovibles, o hay muchos que realizan tareas similares.
Esto es, trabajar o no junto a muchos compañeros en una oficina, por ejemplo. En donde realizan labores iguales màs de una persona.
Cuando la sensación al trabajar es de comodidad, funcionan ciertos mecanismos en nosotros. Por empezar seguramente iremos de mejor ànimo, sabiendo que en un punto todo se deja llevar, fluir, y que uno acompaña lo que hace, no lo enfrenta, no lo sufre, no lo lleva como carga. Veremos todo mejor y el otro notarà que nos sucede eso.
Si la competencia està al lado de nuestro asiento la cosa cambia. Porque se termina intentando trabajar màs y mejor que el de al lado y no por hacer bien lo nuestro. Es inevitable entonces cierta competencia y tambièn el apuro. La velocidad, creemos, es necesaria y a veces se premia calidad de lo hecho y no rapidez en si, hay que saberlo.
Ante iguales posibilidades puede ocurrir de encontrarnos a alguien que puede hacer nuestra tarea mejor que nosotros. Porque no somos màquinas, porque tenemos virtudes y defectos que se dan a conocer en nuestro andar. Lejos està de ser debilidad, sobretodo si aprendemos a mirar què es aquello que nos falta. Para un principiante (y para muchos con años de oficina y lugares varios, recorridos) lo primero que surgirà es la envidia. Tampoco eso nos aconseja. ¿Què hace alguien que es mejor que yo? ¿Què tiene de bueno? ¿Lo puedo aplicar yo a mis cuestiones?.
A veces no hace falta consultar a la persona directamente, uno aprende a mirar a partir de lo que le ocurre (¡de malo!), en general. En estas palabras no hay resignación. Sòlo se trata de aprender de nuestros límites. Pero aprender. Quizàs luego, sabido lo que lo hace mejor al otro, lo hago mejor yo que los demàs.
Porque a su vez tendrà mis propios valores.
Al final, luego de un tiempo, yo soy, finalmente, quien puede hacerlo mejor que antes.
Lo que hay detrás de la puerta: Pymes, somos pocos pero nos conocemos mucho
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Como medida para atravesar de mejor manera las permanentes crisis que ponen en peligro una actividad laboral, las llamadas pequeñas y medianas empresas sostuvieron a partir de su funcionamiento una constante salida ingeniosa para paliar la falta de trabajo.
En alguna medida con la vieja receta de las cooperativas, fuertes aun en varias provincias, las llamadas PymEs dieron su impulso al trabajo luego del tornado económico de 2001 aunque ahora se multiplican y reformulan para seguir cada vez más presentes.
La receta era subsistir de manera económica sin perder el objetivo de producir. La conformación de pequeñas estructuras que pudieran generar empleo fue una alternativa más que viable. Las grandes empresas, con crisis financieras que hacían peligrar la continuidad de sus trabajadores, dieron paso en varios rubros a emprendimientos zonales o regionales, apuntando específicamente a un área de trabajo.
Algunas directamente reemplazaron el accionar de las grandes fábricas, desaparecidas tras las crisis. Este movimiento e incorporación de un nuevo modo de producción hizo que los trabajadores se relacionen también de una manera distinta.
Si bien no es una cooperativa desde lo técnico, al ser pocos los empleados hay un criterio solidario de búsqueda y mejora permanente que deriva en el crecimiento de una empresa que, cada empleado ve, funciona a partir del esfuerzo propio y en conjunto. Se definió así un modelo de trabajo en donde aquel que formaba parte de una pequeña y mediana empresa podía sentir ese proyecto un poco como propio, en donde cada uno cumplía un rol asignado sin posibilidades de malos entendidos.
También redefinió jerarquías. Porque un empleado de una gran fábrica no podía optar ni ganar más dinero aun si a la empresa le fuera bien, pasaba eso por una decisión de su empleador. En este caso la producción en una empresa de pocos empleados es notoria, así como también las ganancias que genera una mayor producción. Lo que permite soñar (nadie dice que es inmediato) con la real chance de poder aumentar el ingreso mensual.
Como contra, el ser de número reducido impide por construcción de la idea, una mayor cantidad de empleados, lo que limita un tanto las ganas de trabajar de muchos que quieran sumarse.
El futuro parece asegurarles larga vida. Si bien nada es seguro, se ha visto, las PymEs tienen horizonte para seguir su crecimiento. En estos años muchas de ellas orientan su poder hacia exportar su material y unirse a otras para abastecer juntas pedidos en grandes cantidades. También son vistas como una oportunidad desde lo comercial y se ingresa en ese mundo con un fin totalmente económico y no está mal, si se tienen reglas claras. Los empleados ven en estos emprendimientos una oportunidad. O el objetivo de trabajar, más allá de ser pequeña o grande su labor, siempre.
En alguna medida con la vieja receta de las cooperativas, fuertes aun en varias provincias, las llamadas PymEs dieron su impulso al trabajo luego del tornado económico de 2001 aunque ahora se multiplican y reformulan para seguir cada vez más presentes.
La receta era subsistir de manera económica sin perder el objetivo de producir. La conformación de pequeñas estructuras que pudieran generar empleo fue una alternativa más que viable. Las grandes empresas, con crisis financieras que hacían peligrar la continuidad de sus trabajadores, dieron paso en varios rubros a emprendimientos zonales o regionales, apuntando específicamente a un área de trabajo.
Algunas directamente reemplazaron el accionar de las grandes fábricas, desaparecidas tras las crisis. Este movimiento e incorporación de un nuevo modo de producción hizo que los trabajadores se relacionen también de una manera distinta.
Si bien no es una cooperativa desde lo técnico, al ser pocos los empleados hay un criterio solidario de búsqueda y mejora permanente que deriva en el crecimiento de una empresa que, cada empleado ve, funciona a partir del esfuerzo propio y en conjunto. Se definió así un modelo de trabajo en donde aquel que formaba parte de una pequeña y mediana empresa podía sentir ese proyecto un poco como propio, en donde cada uno cumplía un rol asignado sin posibilidades de malos entendidos.
También redefinió jerarquías. Porque un empleado de una gran fábrica no podía optar ni ganar más dinero aun si a la empresa le fuera bien, pasaba eso por una decisión de su empleador. En este caso la producción en una empresa de pocos empleados es notoria, así como también las ganancias que genera una mayor producción. Lo que permite soñar (nadie dice que es inmediato) con la real chance de poder aumentar el ingreso mensual.
Como contra, el ser de número reducido impide por construcción de la idea, una mayor cantidad de empleados, lo que limita un tanto las ganas de trabajar de muchos que quieran sumarse.
El futuro parece asegurarles larga vida. Si bien nada es seguro, se ha visto, las PymEs tienen horizonte para seguir su crecimiento. En estos años muchas de ellas orientan su poder hacia exportar su material y unirse a otras para abastecer juntas pedidos en grandes cantidades. También son vistas como una oportunidad desde lo comercial y se ingresa en ese mundo con un fin totalmente económico y no está mal, si se tienen reglas claras. Los empleados ven en estos emprendimientos una oportunidad. O el objetivo de trabajar, más allá de ser pequeña o grande su labor, siempre.
Lo que hay detrás de la puerta: exigir el doble y exigirse el doble
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En los test que en general las empresas usan para descartar o elegir a su personal, suele darse valor positivo a quien puede resolver situaciones a partir del manejo y la solución aplicable correcta. Rapidez, eficacia, inteligencia y sentido común, son cuestiones positivas y valoradas por el encargado de Relaciones humanas a la hora de quedarse con quien formará parte de una compañía o empresa.
A veces de la realidad hipotética de las pruebas hay una gran diferencia cuando se quiere aplicar efectivamente algo. Porque los imponderables, lo humano, condiciona a veces respuestas a planteos y allí comienza algo no menos importante: el saber ceder posiciones.
Y esto no es menor en un mundo en el cual…los invito a pensar mientras esto leen, quiénes a lo largo de su vida les inculcaron lo de aprender a ceder en pos de una solución en común, en el terreno que fuera…un coro de grillos seguramente escucharía!!!. Porque pocas personas nos enseñan eso, y se aprende a obedecer o no obedecer, según la circunstancia. Lo cual no está mal, pero eso que nuestros padres decían que era “la lección” a aprender, bien podría haberse enseñado para no cometer el error que derive en “la lección”.
El más claro ejemplo desde lo laboral es el trabajo en grupo. Si no se definen de entrada los roles de cada uno, es posible que si llegan las cosas a buen puerto, sea sufriendo y con desequilibrios. Sobretodo en los que creen haber hecho las cosas bien mientras veían que otros no. Esto se agudiza cuando en un grupo todos son nuevos empleados, que sin un orden del líder no tardarán los reproches en aparecer.
Como el sueño que llega cuando uno está muy cansado, el desorden se apodera de todo si no hay reglas. Buena oportunidad para nuestros superiores en que vean de qué se está hecho..la pena es que los tiempos no los maneja uno y entonces hay que actuar casi de improviso, es que de ver reacciones se trata.
Conozco un caso puntual de un familiar en una empresa, en que se “creó” un falso problema para testear las reacciones de cada uno de los empleados…con resultados desastrosos!!!. Bajo presión es diferente el análisis y la búsqueda de soluciones.
El clima armonioso lo genera un orden de realización de trabajo tanto o más armonioso. En la que se vea igual reparto de tareas y plazos. Así se generan menos rispideces a la hora de exigir que se cumplan pautas.
Puede exigir quien se sabe capaz de realizar lo pedido.
Siempre y cuando invada todo ámbito aquello que no abunda: el sentido común.
Con una pizca en cada decisión nos alcanza.
A veces de la realidad hipotética de las pruebas hay una gran diferencia cuando se quiere aplicar efectivamente algo. Porque los imponderables, lo humano, condiciona a veces respuestas a planteos y allí comienza algo no menos importante: el saber ceder posiciones.
Y esto no es menor en un mundo en el cual…los invito a pensar mientras esto leen, quiénes a lo largo de su vida les inculcaron lo de aprender a ceder en pos de una solución en común, en el terreno que fuera…un coro de grillos seguramente escucharía!!!. Porque pocas personas nos enseñan eso, y se aprende a obedecer o no obedecer, según la circunstancia. Lo cual no está mal, pero eso que nuestros padres decían que era “la lección” a aprender, bien podría haberse enseñado para no cometer el error que derive en “la lección”.
El más claro ejemplo desde lo laboral es el trabajo en grupo. Si no se definen de entrada los roles de cada uno, es posible que si llegan las cosas a buen puerto, sea sufriendo y con desequilibrios. Sobretodo en los que creen haber hecho las cosas bien mientras veían que otros no. Esto se agudiza cuando en un grupo todos son nuevos empleados, que sin un orden del líder no tardarán los reproches en aparecer.
Como el sueño que llega cuando uno está muy cansado, el desorden se apodera de todo si no hay reglas. Buena oportunidad para nuestros superiores en que vean de qué se está hecho..la pena es que los tiempos no los maneja uno y entonces hay que actuar casi de improviso, es que de ver reacciones se trata.
Conozco un caso puntual de un familiar en una empresa, en que se “creó” un falso problema para testear las reacciones de cada uno de los empleados…con resultados desastrosos!!!. Bajo presión es diferente el análisis y la búsqueda de soluciones.
El clima armonioso lo genera un orden de realización de trabajo tanto o más armonioso. En la que se vea igual reparto de tareas y plazos. Así se generan menos rispideces a la hora de exigir que se cumplan pautas.
Puede exigir quien se sabe capaz de realizar lo pedido.
Siempre y cuando invada todo ámbito aquello que no abunda: el sentido común.
Con una pizca en cada decisión nos alcanza.
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