"Ayudando-me" -Cuento corto-

1 comentarios sábado, 13 de octubre de 2012
Levanté su pera para poder verle mejor la cara. No lo reconocí. Miré como siempre poniendo la cabeza de costado, como quien intenta recordar de donde tenía la imagen que estaba viendo. Ponía él los hombros hacia abajo, en esa pose de boxeador cansado de recibir golpes. Sus manos eran dos puños semicerrados, una de ellas temblaba de frio supongo, quizás de nervios. Estaba sentado y yo intenté que se pusiera de pie. No contaba mucho con su aprobación porque no se movía. Me rasqué la cabeza y dudé en seguir ayudando porque parecía no querer colaborar. Le dije mirándolo a la cara que quería hacer algo por él, que si asi no lo entendía me lo dijera y yo lo dejaba tranquilo. Me miró y me agarró de un brazo para afirmarse. Era joven de aspecto. Puso su espalda derecha y a medida que se iba incorporando lo fui soltando. Quedó de pie, de frente, inspeccionándome de arriba a abajo. Nos miramos algo extrañados, ambos torciendo la cabeza de costado para intentar recordarnos. Y me alejé del espejo para no seguirme mirando.
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."Aprender".

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Me encantaría comprenderte y a la vez cierto placer de conocerte llena de nubes todas las ilusiones, pintadas de azul presente. Es como abrir un regalo sabiendo lo que es, o si sorprende, abrirlo creyendo que es lo que al final no es. Tengo vacíos dentro de ecos, que se escuchan entre ellos lejanos y acostumbrados luego de momentos de libertad muy extraños, donde veía sólo lo necesario. Cometeré el error de ser a destajo la persona capaz de mostrar errores a errados, virtudes a extraños, deseos ante equivocados. Mojaré cierta ilusión en mares de quien veo, también nadando, interesados los dos en lo suyo y no ella en mi. Pero volveré a dejar de nadar para no ser yo y caer otra vez. Comprendiéndote por placer.
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"Reina del ajedrez" -Cuento corto-

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Estaba cansada de ser Reina. A su lado el Rey no le inspiraba mucha confianza, siempre pensando más en él que en el resto del mundo conocido. A veces la Reina lloraba sin que la vieran, dada vuelta ocultando su tristeza y cierto desconsuelo. ¿Qué podía hacer ella?. Respiró profundo y volvió como todos los días a pensar la situación. Su casa no lograba ser un refugio para sus problemas, porque era más bien grande  y le faltaba espíritu de hogar, con dos torres que la hacían sentir como en un castillo. Cierta vez confió en los que todos los días querían saber de ella. Pero para tener información, no para ayudarla. Se fueron enseguida. De esa gente está lleno el mundo, se sintió defraudada. Miró más adelante y vio a unas personas caminar con la cabeza gacha junto a unos caballos. Las reconoció porque todos los días la saludaban, estaban vestidos iguales y no sabía de qué trabajaban pero supuso que no muy lejos de su casa. A los dos días bajó hasta la puerta y los esperó. Cuando pasaron frente a ella la saludaron con una reverencia, el último de ellos la miró fijo para no olvidarla ni olvidarse su tarea. Asi, un dia la Reina hizo varios pasos, confió en el humilde peón que la escuchó, que la ayudó en su decisión. Y el juego terminó.
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."Dos miradas".

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Un niño imagina con los ojos abiertos, y un grande con los ojos cerrados. Un niño se concentra cuando el mundo se detiene sólo en lo que está interesado, un grande busca siempre algún motivo para aparentar cierto interés en ciertos trabajos. Un niño mira desde abajo hacia arriba buscando con la mirada gente más alta, un grande a veces suele bajar la mirada ante gente aun más baja. Un niño cree en algo porque lo hace, un grande sólo sabe que debe hacerlo. Un niño dice la verdad sin filtro, un grande fabrica para cada respuesta un filtro. Un niño desconoce preconceptos, ataduras morales, silencios de testigo, conveniencias. Un grande ejerce todo lo dicho. Un niño duerme en su cama tranquilo, con ideas sin formas de final sugerido. Tendrá tiempo, de grande, en soñar lo que ha sido.
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"Las carpetas" -Cuento corto-

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Caminó apurando el paso, como quien es perseguido. O persigue. El hombre parecía tener frio, con una prenda de tela fina color claro que dejaba ver sus brazos. No se escuchaba otra cosa que sus pensamientos en voz alta, y sonaba como quien expresa su bronca con regaños. Alrededor de él no había nada, sin embargo continuó caminando derecho en dirección a una puerta apenas visible entre algo parecido a la niebla. Estiró su brazo izquierdo para abrir la puerta y sostenerla al pasar, se perdió de vista. Pasaron unos tres interminables minutos y volvió a salir. Llevaba una carpeta, de esas incómodas de sostener, le pesaba la carga asi que se ayudaba con la rodilla para que no se le cayera. Entre aquello que parecía niebla, se dejaba ver una mesa, donde apoyó la pesada carpeta. La miró con brazos en jarra y resoplando. De pronto la claridad es como el sol de la mañana y el hombre baja la cabeza para no quedar enceguecido. “Buenos días. ¿Esto es lo de hoy?”. La carpeta decía miércoles 10 de octubre de 2012, el Ángel dijo que si. Y Dios leyó qué hizo el mundo invocándolo. Rió, lloró, se quedó pensando. Cerró la carpeta. No dijo nada y siguió de arriba mirando. El Ángel, a su lado.
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."La que a veces llega".

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La inspiración es un blanco papel que nunca tiene renglones. Ni sueños, ni inventos, ni ideas, ni dueños. Es un punto en un dia de sol, es la enfermedad de la razón que no duerme ni persigue a quien, tal vez, soy. Es una manta fría en invierno, es un poco de agua de la que no se ve en el desierto. Tiene brillo reflejado e incierto. Puede pasar por la puerta del ciego y ser vista por ellos sintiendo. La inspiración no tiene forma de nada, ni de nadie. Tiene anhelo en perseguidores tercos. Y por eso la espero.
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."Habitante".

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Habitaba una tierra que sentía lejana y profunda, con el horizonte alrededor de mis sueños y dudas, tan amplia era mi tierra que no me movía por temor y reverencia. Al final las cosas ocurrían de todas maneras, sólo contemplaba que me sucedieran. A mi horizonte un dia el mar llegó, una línea azul fina y tímida. Con los días se hizo ruido, dejó de ser plana y comenzó a rodearme donde estaba. Volvió mi tierra un círculo mínimo, temí nadar si el agua subía, temi alejarme de dudas conocidas, temí lo nuevo llevándome enseguida sin poder aferrarme al lugar que ya no había. Desde ese dia mi tierra es mar, lejana y profunda en sueños y dudas. Pero mia.
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