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."El largo recorrido".
1 comentarios sábado, 11 de agosto de 2012Viajes rotos, aquellos que nunca pasaron de ser anhelados. Cuando el sol contagia los últimos rayos, esos que la tarde se queda abrazando y uno es muy hombre, pequeño y solitario. Temor a quien maneja mi ritmo en sus manos, acariciando mi tiempo del que es dueña de a ratos, hasta que ya no quiere serlo y la noche le da amparo. La busco tras sus ojos, sueño alcanzarlos cuando ella los cierra para verme atrapado. En eso que quiere, que la pierda encontrando todo lo que necesito sin ella escuchando. Me trepa la angustia a montes errados, a querer dar un salto al vacío llenado, por cientos de sueños que no están en sus manos. Ni en mis viajes rotos. De tanto anhelarlos.
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Esperando -Cuento corto-
1 comentarios sábado, 7 de julio de 2012
El que quiere cerrar bien la canilla que no es suya y la rompe. El que quiere enderezar un cuadro en casa ajena y se cae. El que intenta abrir una botella delante de todos y no puede. El que cree que dejando pasar gente en el ascensor vendrá enseguida otro, y justo paran de andar. El que deja pasar a alguien primero al kiosco y compra justo el último chocolate que uno quería. El que después de dejar sentar a todas las mujeres posibles en el colectivo finalmente le toca. Treinta segundos, porque sube una embarazada. El que pisa las flores de la abuela, queriendo espantar una abeja. El que compra de sorpresa la docena de facturas, justo las que a nadie les gusta. El que da diez pesos para recibir cambio. Y sale once. El que ve dos taxis pegados y decide tomar el de atrás, quien hace señas de que no toma pasajeros. El que cansado de ser perseguido por cierto ingrato destino, se va a un bar de Talcahuano. Pide un café, el mozo tarda, no trae la cuchara, no dice nada, resignado. Le pone azúcar, mira al costado. La ve a ella, como un espejo donde refleja su total cara de frustrado. Se acerca, se hace querer. Aun lo recuerdan, pasaron seis años. Agradece amando la fortuna de haberla encontrado.
."Amor (mejor) dicho".
1 comentarios sábado, 23 de junio de 2012Escribo las letras del destino. Esas que deberían retroceder en el renglón color olvido. Del arrepentido, del solemne, del agobiado por el amor casi de niños. Estas palabras avanzan con la mirada y retroceden con las lágrimas, que llevan la carga y la arrojan por el camino. Donde suelo encontrarlas porque suelo mirarlas. Donde el aire es poco y la angustia es amor repartido. En sueños repetidos que no siente quien yo he sentido. Escribo las letras del destino. El de querer. Sin querer sufrirlo.
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"Sentimiento con riqueza" -Cuento corto-
1 comentarios sábado, 16 de junio de 2012
La teoría del disfrute. Un hombre sueña que es feliz si aquello que quiere apareciera, lo aferrara para que no se vaya y de allí él se encargaba. Afectos, cosas materiales, momentos plenos de su infancia entera, muchos buenos conocidos, el patio de casa de su abuela. Aquel viaje de egresados, la luna de miel con ella en Iguazú y en la frontera. Dos compañeros de oficina, no la oficina entera. Un hombre al que veía en la boca del subte y le daba monedas. El chico del maxikiosco, el tapicero de la vuelta, la señora de la panaderia: gente que le caía bien y quería aferrar de cualquier manera. El amor de su vida, que conoció dando la vuelta en Lezama un sábado de primavera. Por lo noche lo pidió, pero Dios no concedió. Le dijo que no podía darle lo que él quisiera. Que todo lo que se aferra no es querer tener cosas, más bien es tener cerca, por desconfiar en que se vaya y no por soñar tenerlas. Todo esto se lo dijo mientras iban caminando por Lezama a su chica, que lo abrazó y por lo bajo, le dijo algo asi como “Tranquilo: yo te amo”. El hombre se aferró al presente de su amor. Y con ella caminó. Y disfrutó.
."Mis razones en tu viento".
1 comentarios sábado, 9 de junio de 2012La mitad de un boleto. La mitad de un sueño cierto. La mitad de un tiempo nuestro. Cierta mitad que habitemos. Alguna mitad que cedemos. Varias mitades al suelo, cientos de intentos por serlo. Una mitad algo lejos. Esta mitad en deseo. La mitad de todos mis cielos, el querer ser parte de un dia entero. La noche, con mis sueños. Que son tuyos, que te ofrezco. Que huelen a tu sonrisa y tienen por fin supremo algún golpe de la suerte. Y ser risa en este pecho. Tengo solo por mitades varias en mi universo. Quisiera poder encontrarte y que armes con esmero, lo que por amor yo ya tengo. Mis mitades, estos duelos, por tener tu mitad divina y seamos sólo uno. Eso anhelo.
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."El tiempo y la paciencia".
1 comentarios sábado, 12 de mayo de 2012Una vez al mes llega el impuesto al tiempo. Puntual, el cartero lo deja en el buzón de mi casa y yo lo encuentro entre facturas de luz, gas y el resúmen de la tarjeta. Me pongo feliz si a dia 16 o 17 no llega, porque quiere decir que ya no tendría que pagar más ese tiempo que no es mio ni de ella. Es del destino. Pero parece haberse encariñado con el destinatario y siempre está. La fecha a pagar es a finales de mes, cuando uno hace la cuenta de cuánto pesa en esta tierra esa especie de condena al amor: eso es la espera. Cuando pago no me quejo, si por premio el mes que fuera, el cartero pasa y deja otras facturas fuleras. Pero no la del tiempo. Ojalá pronto suceda que cuando ella lo quiera ya no pague por mi espera. Y el tiempo no sea condena.
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."Me dirijo a Usted".
1 comentarios miércoles, 18 de abril de 2012Querida Reina: estas palabras tienen todo de tu pelo, de tu mirada, de tu ropa, también de todo lo que sueño. Podría estar tres días escribiendo lo que siento, describiendo mi ilusión de querernos ver repletos. De flores en el jardín, de colores en el cielo, de utopías que no hay, de palabras en exceso. Podría pensar mejor si en mi mente me concentro pero vos lo hacés posible: es imposible hacerlo. Quiero todo lo que tengo, pero más lo que te sueño. Quiero paz a nuestra guerra, quiero creer que sos el sueño donde vaya yo a caer. Rendido, amor. Rendido quiero. Final de carta y al pie firmada “el hombre que te ama” El hombre, que soy nuevo.
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"Charla de dos" -Cuento corto-
1 comentarios jueves, 12 de abril de 2012Estoy cansado de expresarme, le dijo el amor a la razón. Solían tener charlas por la tarde, cuando sentían que no había a esa hora tantas obligaciones. La razón intentaba calmar el dolido ímpetu que el amor suele tener, y la falta de resultados. Lo quería hacer reflexionar pero se sabe que le cuesta, no está para eso. Cuatro tardes la razón escuchó pacientemente las palabras del amor pero no podía decirle nada. Dentro suyo sobraban motivos para envidiar lo que escuchaba de alguien que dio todo por una causa. Pasaron seis días y una vez más por la tarde, amor y razón se encuentran. La que piensa le pregunta a la que siente cómo está. El amor miente y dice que está bien. La razón calla y le dice que también. Quedan mirándose sabiendo cada uno lo que debía seguir haciendo. La que piensa va a querer imponer su parecer. El que siente tiene por Fe aquello que nunca ve. Y ambos están en todos. Y ambos están en usted.
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."A veces cuesta".
1 comentarios viernes, 30 de marzo de 2012Hace meses que no distingo la paciencia de la espera que me han pedido. Si son lo mismo, si una contiene a la otra, si las dos optan por quererme y en el abrazo no dejarme salir. A veces las pierdo y quiero vivir sin ellas, pero están impuestas, otra voz les ordenó vigilarme. Para que no cometa el error de querer hacer realidad lo que me pasa, apuntando a la nada sin armas ni objetivo. No se persigue un sueño cuando hay una sensación que oprime, cuando no se depende de mis errores, sino de alguien que los ve para evaluar, delante de mis cosas buenas. La espera tiene rostro, la paciencia es la que no se ve. Paciencia y espera. Cuando me canse, si sucede, me iré con dolor sabiendo cuál es la diferencia.
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."Conceder".
2 comentariosDesencuentro de dos almas encontradas. Uno tiene el alma del otro y estamos incómodos. Tenemos por amor lo que el otro es, y uno es el otro. Nos decidimos a ser nosotros sin vacilar, como quien construye una pared en la que luego quedará dentro. Somos irreductibles, no cedemos. No conviene, dejaríamos de ser quienes nos amamos. Dejaría yo de amarte aunque tengas mi alma, cuando no la veo reflejada en ciertos pliegues de tu blusa blanca. Y eso quise hacer, y eso quise ser. Pero somos despiadados, irreductibles. Precisos, medidos y desmedidos. Quise verte para verme. Quiero volver, para verte. Quiero dejar de llorar sin verte. Quiero que vuelvas.
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."El habitante".
0 comentarios lunes, 19 de marzo de 2012Me ayudarían tus besos. Me ayudarían tus palabras, tu paz que das y que a veces no tenés para con vos. Me ayudaría pensarte superior, me ayudaría tener la fórmula del sueño feliz. De la nostalgia de vivir algo que nunca ocurrió. Me ayudaría mucho todo ese espacio que tu corazón tiene para dar. Me ayudaría ocuparlo no para ser el dueño sino para ser sólo un habitante. Me ayudaría tener tu mano debajo de la mia, y que no me dé cuenta porque siempre estamos así. Definitivamente me ayudaría que me mires. Tengo miedo a no mirar sin tus ojos. Los días y las noches, los tiempos nuestros, el amor dicho en palabras que luego se deshacen. Me ayudaría a no pensarte en mis horas la ilusión incierta de todos los días. Te pido lo último: quiero que me ayudes a no olvidarte. Donde me dejes, quedaré. Me ves. Soy habitante de tu corazón.
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."Falto yo".
0 comentarios viernes, 17 de febrero de 2012Esto es para vos. Sí. Para vos. Quiero que sepas lo siguiente: es imposible que manejes el sol, la lluvia y el viento. Que hables con Dios, que seas su ángel, que navegues feliz en todos los mares, que seas obsecuente con el deseo. No es posible que seas dueña de los tiempos violentos y la paz que soltás de a puñados. Me niego a creer que mirás donde hay noche para que amanezca, que tenés en tus latidos las respuestas. Quiero que sepas que no soy ni el sol, ni la lluvia, ni Dios. Quiero que sepas, nena, mi dolor: soy lo que aun no has gobernado.
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."Miedo a querer".
1 comentarios martes, 14 de febrero de 2012Siempre alejo lo que quiero. Como el que va a levantar algo del suelo y sin embargo lo patea con el pie un tanto más adelante. Mis ideas, mis sueños, mis necesidades de superación. Lo quiero lograr y se va alejando conforme me voy acercando. La distancia nunca se modifica. Pero viene alguien. Con sus ideas, con sus sueños, con sus necesidades. Con lo que también aleja cuando lo tiene cerca. Dejo de pensar en mi para hacerlo en función de su aliento, el aire que llena mis pulmones, con la franqueza de los enamorados que dicen todo sin una palabra. Temiendo que al quererla la aleje. En la noche de miedo de este cobarde sueño, Dios, yo tiemblo.
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"Los reyes de Devoto" -Cuento corto-
1 comentarios miércoles, 4 de enero de 2012Desde Villa Devoto dos hombres llevan un enorme espejo. Lucen cansados, pareciera que hace días caminaran, sus guantes son de color naranja y están bastante gastados. Cruzan la ciudad, siguen una ruta, salen del infierno. Se turnan para descansar y uno siempre se queda despierto cuidándolo al espejo, por las dudas. Luego de ocho eternas semanas llegan a un palacio en medio del desierto y tocan la puerta. Les abre un hombre también con guantes, pero blancos y relucientes, pide que esperen allí. Ponen el espejo en el piso, los dos miran a su alrededor, todo un lujo como jamás en sus vidas vieron. Los hacen pasar a una sala, el Rey mismo los atendería. Apoyan el espejo contra una columna, el Rey aparece. Tiene un halo brillante que apenas distingue su rostro, los hombres sin pensarlo se inclinan como gesto casi natural. “¿Han traído lo que pedí?”. Los dos hombres señalan la columna y el Rey abre grande sus ojos. Se acerca al espejo y se mira, levanta su pera, se pone de costado, acomoda su ropa, gira, se queda unos segundos de frente. Los hombres reciben su paga. Le preguntan por qué quería un espejo desde tan lejos y el Rey dice: “Quise tener un espejo del lugar más lejano que conociera y a la vez, que no me conocieran. Es la primera vez que alguien sin juzgarme ve lo que soy sin otro interés que la verdad: eso es un espejo”. Los dos hombres vuelven a Devoto con la historia del Rey que nadie les creerá. A la noche, ya en sus casas, los hombres se levantan de madrugada y se miran al espejo. Desde ese día se ven como Reyes.
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"Figuras" -Prosa-
1 comentarios jueves, 1 de diciembre de 2011Ruido de pasos, gente de espalda y yo
al lado del orden que su mano
impone a la mia.
Me dejo llevar, yo llevo también
el corazón de alguno de los dos
sintiéndolo en su mano guía.
La espera tiene alegría cuando no hay
más que satisfacción por estar presente.
En alma.
Un recuerdo es un atentado al olvido,
la mano que me lleva lo sabe y me suelta.
Quedo a merced de un mundo,
me divide un metal, mis dedos,
mis ojos abiertos creyendo
lo que nunca habían visto.
Tengo ahora algo que es mio, el egoísmo
me da sus dos manos y lo protege.
A eso, que se pierde haciendo
del final un nacimiento.
De ruido, de melodías, de manos
contra el metal queriendo y no pudiendo
ser eso que siento.
Y que sin saberlo estaba presente.
En alma.
read more “"Figuras" -Prosa-”
al lado del orden que su mano
impone a la mia.
Me dejo llevar, yo llevo también
el corazón de alguno de los dos
sintiéndolo en su mano guía.
La espera tiene alegría cuando no hay
más que satisfacción por estar presente.
En alma.
Un recuerdo es un atentado al olvido,
la mano que me lleva lo sabe y me suelta.
Quedo a merced de un mundo,
me divide un metal, mis dedos,
mis ojos abiertos creyendo
lo que nunca habían visto.
Tengo ahora algo que es mio, el egoísmo
me da sus dos manos y lo protege.
A eso, que se pierde haciendo
del final un nacimiento.
De ruido, de melodías, de manos
contra el metal queriendo y no pudiendo
ser eso que siento.
Y que sin saberlo estaba presente.
En alma.
"Vos, hablando de vos" -Cuento corto-
1 comentarios jueves, 27 de octubre de 2011Situación uno: Bueno, ¡al fin viniste!. Hace media hora que te estoy esperando, ¿por qué tardaste?. No sé para qué arreglamos en un horario si después aparecés cuando se te ocurre. Te perdono, siempre te perdono. ¿Trabajaste mucho?. No te lo creo, andá a engañar a otra, yo sé que ahí se rascan de lo lindo, no creo que por eso hayas llegado tarde.
Cuando yo llego tarde ponés cara, la vez que fuimos al cine y tardé 15 minutos me lo recriminaste. Igual, tuve un día de locos, ni de pelearme tengo ganas. Bah, ya se han peleado conmigo hoy. ¿Podés creer que el desgraciado de Giménez me pidió una rendición de cuenta de 1987?. Yo no trabajaba en ese momento, había otros, ¿cómo puedo saber dónde estará eso?.
Intenté decírselo de buen modo, sí. Pero hay que gritar, sino no te escucha. Ahora me van a ayudar dos más a buscar esa bendita rendición. ¿Vos que contás?. Sos aburrido, negro. Te lo dije mil veces. Me hablás de tus compañeros y me duermo.
¿Qué cosa divertida me podés contar de laburar en un call center?. Nada, por eso ni te dejo hablar de tu laburo, contame de otra cosa. Sí, vamos yendo hasta London, quiero tomar café. ¡Contate algo, che!.
Sos de terror, tenés lengua pero no palabras, Ceci me dice que le parece que yo te inhibo. Esa está mal de la cabeza, ¿qué nos tiene que venir a decir algo a nosotros?. Pensaba que se acerca el aniversario, supongo te acordabas. Tres años de novios, ya sos como de mi familia. Ayer a la tarde me compré una planta para mi casa, si tengo que esperar que vos me regales algo puedo volverme vieja.
¿Estás apurado? Acelerás el paso. Ah, dale, que el semáforo corta, si. Esperemos no haya mucha gente en London. No me agarres de la mano en Florida, te lo dije cien veces. Dale, llegamos. Bueno, ¡elegimos mesa y todo!. ¿Vos qué querés?. Yo un café bien cargadito, capaz que un tostado de jamón. Pedí vos mientras voy al baño, negro. Uh, me acordé, me voy a comprar medias, es un ratito y vuelvo.
Situación dos: ¿Dejó pagado todo y se fue?. ¿Está seguro, mozo?. No estoy para las bromas, ¿dónde se metió este tipo?. Es un chiquilín, un tonto marca cañón, nadie me lo dice pero yo lo sé. Debe andar por ahí, ya va a volver, soy lo más maduro que tiene, es como un nene, seguro me está haciendo una escena. ¿Con todo lo que me tengo que aguantar en el laburo encima esto!. Mozo, traeme el tostado, tengo hambre.
Situación tres: ¿Te dijo que me dieras esto a los 15 minutos? Ah bueno, es de cuarta, encima le hacés caso. Una carta, a ver. Se piensa que tengo cinco años, es un infantil. Encima que le doy mi tiempo, el poco que tengo.
“Fabi: quise decirte esto muchas veces pero no me dejás. O yo no tengo palabras, quizás. En esta última vez te contesto por todo lo que me preguntaste: en el trabajo estoy bien, nunca me dejás contarte pero ando bien. Con mis compañeros, los que no son divertidos, si, queremos hacer una empresita de informática, venta, arreglos. Nunca te lo dije, o ahora te lo digo. Trabajo mucho, si es tu duda. Ocho horas escuchando gente que no para de hablar sin decirme nada. Aquella vez del cine…si, llegaste con la película empezada y te enojaste con el horario y no con tu tardanza. Y la culpa fue mia según vos, por querer ver esa película. Que vos habías elegido. Lo último. Ceci tiene razón. Me inhibo. En todo. No respiro, sólo escucho, y estoy con alguien que sólo se escucha. La culpa es mia. Te dejo pago el café, en una buena mesa. Te dejo esta carta. Me dejaste solo, acá. Te dejé hace mucho”. Firmado: Sergio.
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Cuando yo llego tarde ponés cara, la vez que fuimos al cine y tardé 15 minutos me lo recriminaste. Igual, tuve un día de locos, ni de pelearme tengo ganas. Bah, ya se han peleado conmigo hoy. ¿Podés creer que el desgraciado de Giménez me pidió una rendición de cuenta de 1987?. Yo no trabajaba en ese momento, había otros, ¿cómo puedo saber dónde estará eso?.
Intenté decírselo de buen modo, sí. Pero hay que gritar, sino no te escucha. Ahora me van a ayudar dos más a buscar esa bendita rendición. ¿Vos que contás?. Sos aburrido, negro. Te lo dije mil veces. Me hablás de tus compañeros y me duermo.
¿Qué cosa divertida me podés contar de laburar en un call center?. Nada, por eso ni te dejo hablar de tu laburo, contame de otra cosa. Sí, vamos yendo hasta London, quiero tomar café. ¡Contate algo, che!.
Sos de terror, tenés lengua pero no palabras, Ceci me dice que le parece que yo te inhibo. Esa está mal de la cabeza, ¿qué nos tiene que venir a decir algo a nosotros?. Pensaba que se acerca el aniversario, supongo te acordabas. Tres años de novios, ya sos como de mi familia. Ayer a la tarde me compré una planta para mi casa, si tengo que esperar que vos me regales algo puedo volverme vieja.
¿Estás apurado? Acelerás el paso. Ah, dale, que el semáforo corta, si. Esperemos no haya mucha gente en London. No me agarres de la mano en Florida, te lo dije cien veces. Dale, llegamos. Bueno, ¡elegimos mesa y todo!. ¿Vos qué querés?. Yo un café bien cargadito, capaz que un tostado de jamón. Pedí vos mientras voy al baño, negro. Uh, me acordé, me voy a comprar medias, es un ratito y vuelvo.
Situación dos: ¿Dejó pagado todo y se fue?. ¿Está seguro, mozo?. No estoy para las bromas, ¿dónde se metió este tipo?. Es un chiquilín, un tonto marca cañón, nadie me lo dice pero yo lo sé. Debe andar por ahí, ya va a volver, soy lo más maduro que tiene, es como un nene, seguro me está haciendo una escena. ¿Con todo lo que me tengo que aguantar en el laburo encima esto!. Mozo, traeme el tostado, tengo hambre.
Situación tres: ¿Te dijo que me dieras esto a los 15 minutos? Ah bueno, es de cuarta, encima le hacés caso. Una carta, a ver. Se piensa que tengo cinco años, es un infantil. Encima que le doy mi tiempo, el poco que tengo.
“Fabi: quise decirte esto muchas veces pero no me dejás. O yo no tengo palabras, quizás. En esta última vez te contesto por todo lo que me preguntaste: en el trabajo estoy bien, nunca me dejás contarte pero ando bien. Con mis compañeros, los que no son divertidos, si, queremos hacer una empresita de informática, venta, arreglos. Nunca te lo dije, o ahora te lo digo. Trabajo mucho, si es tu duda. Ocho horas escuchando gente que no para de hablar sin decirme nada. Aquella vez del cine…si, llegaste con la película empezada y te enojaste con el horario y no con tu tardanza. Y la culpa fue mia según vos, por querer ver esa película. Que vos habías elegido. Lo último. Ceci tiene razón. Me inhibo. En todo. No respiro, sólo escucho, y estoy con alguien que sólo se escucha. La culpa es mia. Te dejo pago el café, en una buena mesa. Te dejo esta carta. Me dejaste solo, acá. Te dejé hace mucho”. Firmado: Sergio.
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