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."La que a veces llega".

1 comentarios sábado, 13 de octubre de 2012
La inspiración es un blanco papel que nunca tiene renglones. Ni sueños, ni inventos, ni ideas, ni dueños. Es un punto en un dia de sol, es la enfermedad de la razón que no duerme ni persigue a quien, tal vez, soy. Es una manta fría en invierno, es un poco de agua de la que no se ve en el desierto. Tiene brillo reflejado e incierto. Puede pasar por la puerta del ciego y ser vista por ellos sintiendo. La inspiración no tiene forma de nada, ni de nadie. Tiene anhelo en perseguidores tercos. Y por eso la espero.
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."Retrato en su noche".

1 comentarios sábado, 30 de junio de 2012
Te confundí con el ruido del mar a la noche, tocando la arena. Cuando hay viento y camino solo dejando que la cabeza trate de pensar, o en realidad sólo piense en no tener ideas. Creí que eras una presencia, de tantas que suelen rodearme sin darme tregua, que cansado suelo dejar que caminen conmigo y la soledad mejor les queda. Miré sin darme vuelta sintiendo a mis espaldas pero no escuché nada. A los costados el mar  y cierta arena hecha tierra. Dejé de escuchar para sentir tu esencia. De pronto estabas conmigo, miraste a los que me rodeaban y te hicieron reverencia. Me sentí mejor al rato, sólo veía lo que el ruido del mar a la noche me dejó en recompensa. Y alejó con caricias. Eternas.
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."Amar sin analizar".

0 comentarios sábado, 16 de junio de 2012
Las razones son varias. Primero está la tristeza, que tenía por objeto buena parte de existencia. Luego un punto divisorio, el momento de la espera, de la contemplación, del arrebato. Del querer ser lo que quisiera cuando caigo en darme cuenta de mi aire azul por ella. Lo que luego sigue en pie es lo que deja la tontera de querer todo de pronto cuando nada de pronto llega. Mirando el horizonte aprendí que a veces se aleja si me pongo a contemplarlo dejando de hacer carrera. Lo que sigue es confusión, porque a la mente sujeta de cosas ya resueltas, llega este maremoto que erosiona mis ideas. Que pasan a ser de dos y adultas, de la mano se reflejan: un espejo de agua en tierra.
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."Su nombre es".

0 comentarios jueves, 12 de abril de 2012
El corazón y la razón intercambian ideas mientras estoy durmiendo. O eso intento, porque ambos se van al comedor y acostado los escucho discutir absolutamente todo. El corazón dice que no se deja llevar por nada, que lo suyo es instinto. La razón le retruca que sí, se deja llevar siempre por alguien, y que a ella la avala el sentido común, que nada tiene sentido sin eso, ni siquiera el amor. El corazón le dice que a él nunca le hicieron planteos de dudas, porque lo saben honesto cuando habla. La razón se ofende y le dice que ella también es honesta, porque detrás suyo siempre está el pensar de entre muchas opciones la más correcta. Queriendo dormir, me levanté y les dije a los dos el nombre del amor de mi vida. La razón dijo que había pensado en ella. El corazón dijo que lo sabía desde el primer momento. Ambos se dieron la mano y prometieron dejarme seguir durmiendo tranquilo, aunque sea una noche. Logré que se pusieran de acuerdo.
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."Miedo a querer".

1 comentarios martes, 14 de febrero de 2012
Siempre alejo lo que quiero. Como el que va a levantar algo del suelo y sin embargo lo patea con el pie un tanto más adelante. Mis ideas, mis sueños, mis necesidades de superación. Lo quiero lograr y se va alejando conforme me voy acercando. La distancia nunca se modifica. Pero viene alguien. Con sus ideas, con sus sueños, con sus necesidades. Con lo que también aleja cuando lo tiene cerca. Dejo de pensar en mi para hacerlo en función de su aliento, el aire que llena mis pulmones, con la franqueza de los enamorados que dicen todo sin una palabra. Temiendo que al quererla la aleje. En la noche de miedo de este cobarde sueño, Dios, yo tiemblo.
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"Barco al mar" -Cuento Corto-

1 comentarios jueves, 11 de agosto de 2011


¿Por qué le gustan los barcos?, preguntó el psicólogo. Andrés dijo que no lo sabía. Que de chico asociaba una idea de libertad en el hecho de navegar pero que aun así no alcanzaba a conformarlo su propia respuesta, porque de grande aun tiene esa idea. No lo sabe.






El médico le dijo que quizás tenía que ver con alguna carencia que derivó en cierto encierro. Y la necesidad de querer salir de eso estaba representada desde su infancia en un barco. Se fue del consultorio sin creerle al psicólogo, sin creer lo que él mismo sentía y con todas las ideas revueltas, escarbadas y algo doloridas.






Llegó a la esquina de Talcahuano para cruzar en diagonal Plaza Lavalle. Casi las siete de la tarde y esa zona se vuelve silenciosa, descansando de la gente. Un hombre está sentado de espaldas a él, contra una reja, de donde cuelgan cartulinas de colores. O eso creyó ver. Mientras avanzaba quería saber qué cosa hacía pero parecía trabajar en algo pequeño, ya que todo el cuerpo cubría lo que tenía entre manos.






Curioso, Andrés directamente se detuvo. Y era un hombre pintando con lápices apenas visibles, una imagen en un cuadrado parecido a un azulejo. El hombre le dijo que lo estaba esperando. Que dibujaría lo que Andrés necesitaba sin ningún dato personal, salvo responder tres preguntas. Aceptó el desafío.






La primera pregunta fue a quién extrañaba más que haya conocido poco. Dijo a su padre. El hombre dibujó una cruz. La segunda pregunta fue en qué cosa se levantaba pensando que nunca terminaba haciendo. Y le dijo que jugar con sus hijos. Dibujó líneas que hicieron de la cruz un triángulo. Y la tercera pregunta fue qué le impedía tener tiempo para solucionar las dos primeras. Andrés dijo: que nadie me lo viva preguntando.






El hombre terminó de dibujar el mar en su cuadrito de azulejo y se lo mostró.



"Es tu barco, Andrés. Es hora de subirte a él", le susurró.



Andrés lo miró y de firma decía DIOS.

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El eterno cuestionador

1 comentarios lunes, 21 de junio de 2010

Nada más implacable para mi que el juicio de valor propio aplicado casi descarnadamente. Esto no significa 24 horas de estar machacándome, ocurre algo peor. Surge en los momentos más extraños, de esos en que no pensar es absolutamente necesario.


Por ejemplo, hoy caminando. Avanzo con los pies pero mis pensamientos no avanzan, detenidos por el autojuzgamiento. Es un poco torturante pero no me va a matar. Además si lo expreso es porque reconozco la cuestión y la puedo identificar como dañina. Criticar (me) por cuestiones ya pasadas tiene el poder de no hacer crecer en confianza cualquier acción futura. Las cosas deberían aprenderse a evitar más que a sobrellevar. A veces uno termina cargado con mochilas que toma de otros. Me pasa bastante seguido aunque no me pongo en víctima, algo haré para que me comporte de esa manera.


Y algo también debo dejar ver en el otro. Muchas personas (rindo honores a la primera que me lo expresó, Virginia) dicen que mi problema es que cuando doy lo que tengo lo hago en una dosis mayor a lo que la otra persona espera. Y que al sentir que la respuesta no es acorde a lo que uno dio, se me vuelve frustración.


Cuando leí y razoné la frase dije "bueno el real problema es entonces la solidaridad a corazón abierto" por llamarlo de algún modo. El brindarme cuando el otro lo pida e incluso cuando no lo pida. La solución es muy sencilla: acoto mi amabilidad y disposición y listo.


Debo decir que morí en intentos. Es algo asi como retirarse cuando uno está en una sala llena de gente esperando que no se note. Pero ver si alguien, a la vez, lo nota. Aquellos que lo notan contarán con la aprobación y los otros son desde ese momento gente de la que dudaré. Pero como dije, la idea no resulta conmigo. Siempre voy a dar por quien lo creo mucho más de lo que tengo. Y eso siempre es exponerse.


Volvemos a la situación inicial. Iba hoy caminando y me empecé a cuestionar ciertas acciones presentes. Que hago sin pensar ni esperar respuestas pero que indefectiblemente me las critico. Y cuando no recibo lo que a veces siento que es justo, mis críticas y eso completan un círculo perfecto. Y cruel.


Cuando me ocurren estas cosas me llamo a silencio para poder tranquilizar a los fantasmas vestidos de inseguridad. Una mujer a la que yo quise mucho y el tiempo se encargó de alejar, decía que la soledad yo la peleaba discutiendo conmigo mismo, si vale la redundancia para que se entienda. No le falta verdad a la frase. Creo que la soledad es algo que uno aleja no combatiéndola sino dándole ocupación. Mental y física. Quizás ocupé la mente muchos años sin salir ni siquiera de una habitación. De dos años a esta parte traté de equiparar ambas cosas, mente y cuerpo. E hice cosas por mi y no sólo por los otros. Expandí mi idea unidireccional de las cosas, dejando que sucedan, lo que le dio algo a mi vida que nunca tuvo demasiado: sorpresa. Y tuve de las buenas y de las malas, pero he crecido.


Puede que no sea el más indicado para hablar de mi. Como lector, todo lo escrito me parecería una catarata poco clara de problemas arrastrados. Como fuera, todo está en movimiento y en movimiento crecemos. Aun a mi edad.

Y aunque, seguramente, esto también me lo cuestione.
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Feliz, feliz en tu día (del Periodista)...

1 comentarios jueves, 3 de junio de 2010

En Mayo de 1810 las Provincias Unidas del Sud, nombre original del acta, rompían relación con el virreinato español dando así comienzo a la Revolución que fue el primer intento por separar los ideales ajenos e impuestos, por algo un poco más criollo aunque no exento de seguir mirando otros países “protectores”.


Desde que el mundo es mundo cada gobierno intentó tener una voz oficial en donde expresar sus logros y objetivos. La Primera junta presidida por Cornelio Saavedra tampoco escapó a eso, sabiendo la influencia que una palabra independiente (de voces opositoras) tenía sobre la población. O en realidad sobre los que sabían leer, porque en aquel momento era todo un lujo intelectual un folletín y su lectura. Se le encargó a Mariano Moreno, uno de los puntales de la Revolución, que realizara una publicación que marcara la nueva etapa independentista. La llamó “La Gazeta de Buenos Aires”.


El llamado día del Periodista se instituyó recién en 1938. Se hizo un Congreso Nacional de Periodistas y allí se fijó como fecha el 7 de junio, día de salida del primer número de “La Gazeta”. Fue también un homenaje al primer medio gráfico dentro de ideales libertarios.


Personalmente creo que el pluralismo se da con el ejercicio y no simplemente por crear un medio gráfico en sí, y siempre dependiendo de dos cosas: el contenido profesional y humano de la publicación, y en segundo lugar….el dinero. Si el medio tiene la suerte de poseerlo, es posible que las ideas expresadas lleguen más rápidamente. Aunque lo que se diga es fundamental: un millón de ejemplares de un montón de nada no suele ser atractivo aunque lo regalaran.


La irrupción de nuevas tecnologías allanó en mucho el camino, pero imaginar hace 200 años a cuatro o cinco personas queriendo hacer realidad un medio, suponía una epopeya también revolucionaria.


Ser Periodista es también “Ser” frente a la vida, una actitud. Con las crisis permanentes varios arrojaron y arrojarán su ética al tacho en nombre de un puesto y de sobrevivir. El dilema de la vocación y sus ideales se enfrenta a la necesidad humana de comer en primer lugar y luego progresar, una escala de prioridades que se hace evidente desde el momento en que decidimos qué carrera seguir, ya que no se hace para pasar el tiempo sino para vivir de ahí en más, o eso se supone.


Excede la profesión, cualquiera fuera, pensar en trabajar con libertad. Porque empieza por la conciencia de cada uno. Los primeros límites están ahí y eso condiciona todo lo demás, en donde lo externo empuja a la formación. Uno termina siendo lo que el lugar de trabajo va llevando a que seamos. Detenerse a ver eso y enfrentarlo supongo que es una cuestión de experiencia y más que nada de decisión.


Cada vez hay más medios independientes (del dinero sobretodo), pequeños, embarcados en el sueño de hacer posible lo que creen. Es invalorable como hecho y en general no valorado por ojos ajenos. La profesión es una invitación a ejercerla parado en cualquier esquina. Porque consiste en la claridad de un pensamiento intentando expresarlo de la mejor forma. Nada más ni nada menos. Lo que diferencia es la formación a partir de los estudios y saber qué se debe hacer y qué cosas son evitables. La objetividad es materia inevitable.


Una persona en la calle opinando sobre fútbol por ejemplo, puede no ser objetiva ni tendría que plantearse desde lo técnico serlo. Un profesional se supone que si. Y digo se supone porque las corrientes de pensamientos ante lo teórico son como tsunamis en este punto. Uno estudia sin dejar de ser uno mismo frente a algo, y eso se lleva no como carga sino como cosa aprendida fuera de la Facultad.


Como sea, el pararse frente a un hecho y describirlo, parte antes que todo desde la libertad de conciencia. Donde la objetividad y subjetividad se pelean por prevalecer.


Uno desea más trabajo, siendo egoísta. El que lee querrá más trabajo, y mejor, para lo suyo, y así todos. La profesión está condicionada por su presente, bastante fragmentado, con medios grandes y pequeños funcionando como islas en donde entrar se vuelve tarea imposible. Alguno podrá pensar que es reflejo del momento del país, yo también lo creo. Aunque es la profesión la que un poco lleva a eso.

Para todos los Periodistas, un muy buen día. Hoy alguno nos recordará que es el día, pero mañana hay que seguir. Y más allá del festejo no dejamos de ser aquel camino que transitamos. Eso es ser persona. Y Periodista.
read more “Feliz, feliz en tu día (del Periodista)...”