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"Lo que se lleva" -Cuento corto-
1 comentarios sábado, 10 de noviembre de 2012
Juntó los hombros y en los bolsillos de la campera color naranja hundió más profundo sus dos manos. El frio es una sensación placentera si se está a cubierto de él, esta vez no quiso llevar gorro. Dejó que su pelo largo jugara un poco con el viento arremolinado de la costa, empezó a caminar bordeando aquello imperfecto, cierta línea entre gris y blanca que se iba rápidamente borrando. Jugó a que daba más de dos pasos y estiró su pie haciendo punta, se dio vuelta enseguida para ver si alguien la veía, odiaba parecer infantil. Miró fijo el horizonte algo brumoso por el efecto del sol, quiso ser aquella ave que rasante pasaba, se detuvo en lo que consideró era mitad de camino. Tomó el sol abriendo sus brazos. El mar, en sus oídos de recuerdos precisos. Dio placer a sus ojos, que cerró por un momento para que oyeran, por una vez oyeran. Impregnó el corazón de aire, su latido llevaría un poco de ella, y mio. Alejada, la miraba el color de sus mañanas. Envidiando se quedara con buena parte de la magia, en dosis de las buenas, las que curan. Como su alma.
."El afuera de las personas".
0 comentarios lunes, 14 de mayo de 2012
Sueño confiado en la línea que dibuja el horizonte, que hace que el sol se esconda, que hace del dia la noche. Sospecho debe tener como toda creación del cielo la magia de no saber cómo funciona el misterio. No hablo de geografía, no hablo de eclipse certero, no son fechas ni estrellas, no son planetas enteros. Siempre que todas las tardes veo al sol cayendo en pleno, sobre mares que ilumina pienso aquello tan cierto, de ser hombres en la tierra pero seres tan pequeños, que ni valemos la pena. Miremos lo que tenemos.
"El decidido" -Cuento corto-
1 comentarios viernes, 6 de abril de 2012Un Hombre habla con su Alma y le pide tiempo. Justo tiempo. Lo que el Hombre está cansado de escuchar decir, es lo que termina pidiendo. Es como rogar piedad a punto de ser condenado cuando en voz baja ya no se sabe a qué religión implorar. El Alma acepta que el hombre se tome un momento y no lo aturdirá. Siente que lo atormenta a veces, y de él no logra nada cuando sólo lo ha visto temblar ante un deseo. El Hombre se pone a mirar por una ventana el horizonte tapizado de autos, de ruidos y de gente a lo lejos, intenta concentrarse en un punto fijo. El Alma se queda en un costado de la habitación a media luz. No se oye nada, apenas la respiración del Hombre. Son eternos tres o cuatro minutos hasta que se da vuelta y el Alma se acerca. Le pregunta si ya tiene algo para decirle. El Hombre le dice “Sí, lo tengo decidido: quiero ser feliz”. El Alma le hizo un gesto de aprobación y bajo una luz fuerte, volvieron a ser uno. El Hombre, pedido su tiempo, ha decidido ser feliz, de una vez, con un aliado en su pecho.
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.”Dia a dia”. Basado en “A merced”, de Gustavo Cerati
1 comentariosTibio amanecer de esos que siento tienen el horizonte más arriba que el sol. Con la luna en el centro brillando y las estrellas de telón, con gente durmiendo de dia y de noche sin solución. Nada de relojes, nada de presión, sin distancias ni objeción. El mundo entero en contradicción, girando fuerte para el lado donde siento tu calor, amanece de mi sueño, de mi vida, y de vos. Girando como planeta sabiendo que sos el sol, que me tiene como esclavo de su tiempo, a merced de su control. Por amor, por quererla. Por tenerla. Por su don. Tibio amanecer de esos que siento, estoy más arriba que el sol.
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."Allá estás, nena".
1 comentarios viernes, 30 de marzo de 2012El horizonte es una línea infinita cuando me pongo a mirar y pensarte en ella. Lugar donde el cielo y cierto mar incierto dicen que se juntan. Pero quisiera alguna vez dejar de mirarlo para sólo tenerte cerca y te lo voy a confesar, total no nos escucha nadie: una vez intenté llegar al final de la línea del horizonte. No lo hice nadando, ni con un barco, ni con un avión. Hará tres semanas intenté llegar empujado por mi alma hacia la tuya. Y grande fue la sorpresa: en el agua estabas reflejada, imitando a la luna en su belleza. Me fui con mi alma sin hacer ruido. Cerca de la línea infinita que sé, ahora es tuya en mi horizonte.
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"El dia de descanso" -Cuento corto-
1 comentariosEl sol tiene cuatro puertas, custodiadas por Ángeles. Ellos no se queman. Porque el sol irradia hacia afuera su calor y no hacia adentro, entonces se vuelve un lugar habitable. Pero allí no hay nadie, los cuatro Ángeles se divierten porque la tarea de custodiar un lugar solitario los aburre. A veces se arremangan y juegan al fútbol o al básquet, un dos contra dos. Una noche, la séptima del mes de abril, un ruido en la reja de la segunda puerta sobresalta al Ángel custodio. Se levanta sin vestirse porque siempre lo está, y va hacia ahí. Ve a un hombre con las dos manos intentando abrir el candado de la reja. El Ángel le dice ¿qué está haciendo?. “Quiero entrar, soy un Ángel”. Ambos se miraron desconfiados de arriba hacia abajo pero lo eran. Se saludaron y el nuevo visitante le pidió entrar. La orden de Dios es que nadie entre, le dijo. “Pero soy un Ángel como vos, dejame pasar, ¿qué puede ocurrirme?”. Le insistió tanto que hasta le dio pena. Fue a buscar la llave, oxidada porque jamás se había usado, y los otros Ángeles se levantaron para poder ver esa puerta abrirse por primera vez. Pasó primero el Angel nuevo y detrás los otros cuatro. Caminaron por una especie de bosque sin mucho verde, gris. Escuchaban sus propios pasos cada vez más fuertes. Ven a lo lejos una fuente de luz. Era el centro del sol. Los cinco abren los ojos bien grandes, nunca nadie había llegado allí. La luz salía de una especie de vertiente, el Ángel nuevo se adelantó y con una mano abierta hizo que la luz fuera como un rayo hacia él. De pronto todo se oscureció y los cuatro Ángeles se asustaron. Corrieron en todas direcciones, gritaban, no se podían ubicar. Dios miró todo desde arriba, sentado. Alguien entró y se llevó en su mano toda la verdad del mundo, que ya no sería de nadie como hasta ahora. Lo lamentó esa séptima noche, aunque descansó. Miró el horizonte, no estaba en él solucionarlo. Dios también reza. Y rezó por él mismo.
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."Nothing".
1 comentariosNadie puede escribir mientras tiembla. Nadie puede llorar y reir. Nadie creyó morir y vivir en unos labios. Nadie prometió lealtad a cambio de una sonrisa. Nadie amó para luego aprender a querer, y no al revés. Nadie recetó tu amor en mi cuerpo, herido de intentarlo. Nadie, que yo sepa, te ha tratado sin herirte, y por eso te entiendo. Nadie me obligó a tenerte en mi horizonte. Nadie me dijo que camine hacia vos. Nadie me dijo que sos mi sol. Nadie, menos vos.
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"Eran dos" -Prosa-
1 comentarios jueves, 1 de diciembre de 2011El horizonte es esto que veo,
envuelto en caminos que no conozco,
que descubro sin razonarlos.
Por primera vez no me siento
vivo en todo eso visto,
Porque no soy yo, sin entender
realidades, capas, tiempos,
espejos que son rotos.
Que no reflejan.
No me veo y los veo, son varios.
Son pedacitos dispersos, que en día de sol
se mueven a brillar, se tiñen
cambiando su aspecto mejor por un momento.
Y dejo de verlos, preocupado en la suerte
que no cambio, que sólo deseo.
Vuelven al rato y miro
más pedacitos de eso que brilla.
En varios, como un cortejo alegre,
fiel, seguidor, expectante. Y uno no hace nada.
Todo es lo que siento. El sol cambia colores de azul
y yo me pongo de mi lado, me alejo y me alejan.
Me vuelvo a mi y ellos se han quedado
en su horizonte.
Que en pedacitos, aun hoy es mio.
read more “"Eran dos" -Prosa-”
envuelto en caminos que no conozco,
que descubro sin razonarlos.
Por primera vez no me siento
vivo en todo eso visto,
Porque no soy yo, sin entender
realidades, capas, tiempos,
espejos que son rotos.
Que no reflejan.
No me veo y los veo, son varios.
Son pedacitos dispersos, que en día de sol
se mueven a brillar, se tiñen
cambiando su aspecto mejor por un momento.
Y dejo de verlos, preocupado en la suerte
que no cambio, que sólo deseo.
Vuelven al rato y miro
más pedacitos de eso que brilla.
En varios, como un cortejo alegre,
fiel, seguidor, expectante. Y uno no hace nada.
Todo es lo que siento. El sol cambia colores de azul
y yo me pongo de mi lado, me alejo y me alejan.
Me vuelvo a mi y ellos se han quedado
en su horizonte.
Que en pedacitos, aun hoy es mio.
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