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"Ayudando-me" -Cuento corto-
1 comentarios sábado, 13 de octubre de 2012
Levanté su pera para poder verle mejor la cara. No lo reconocí. Miré como siempre poniendo la cabeza de costado, como quien intenta recordar de donde tenía la imagen que estaba viendo. Ponía él los hombros hacia abajo, en esa pose de boxeador cansado de recibir golpes. Sus manos eran dos puños semicerrados, una de ellas temblaba de frio supongo, quizás de nervios. Estaba sentado y yo intenté que se pusiera de pie. No contaba mucho con su aprobación porque no se movía. Me rasqué la cabeza y dudé en seguir ayudando porque parecía no querer colaborar. Le dije mirándolo a la cara que quería hacer algo por él, que si asi no lo entendía me lo dijera y yo lo dejaba tranquilo. Me miró y me agarró de un brazo para afirmarse. Era joven de aspecto. Puso su espalda derecha y a medida que se iba incorporando lo fui soltando. Quedó de pie, de frente, inspeccionándome de arriba a abajo. Nos miramos algo extrañados, ambos torciendo la cabeza de costado para intentar recordarnos. Y me alejé del espejo para no seguirme mirando.
."Decálogo de madurez".
1 comentarios sábado, 15 de septiembre de 2012Diez requisitos de madurez. 1. Dar por sentado que la vida es un aprendizaje. Más que nada cuando nos equivocamos. 2. Permitirse verse uno con cariño hacia lo que ya hicimos, sin estar pendientes de quien opine lo que no ha vivido. 3. Querer infinitamente y creer decentemente. 4. Aunque sea una sola vez, hacer un buen viaje al lugar que uno desee. Buscado o encontrado. 5. La paciencia se cultiva con la parte de las flores para arriba. Esto es: cada cosa tiene su tiempo de espera, como quien desea primaveras. 6. Fiarse en un elegido reflejo pero también en nuestro propio espejo. 7. Usar mente o corazón, el impulso que corresponda. 8. Querer lo que uno hace pero mucho más cuando en otros se ve. Y celebrarlo en silencio sabiendo que está bien. 9. Furia y temor son hermanos que se ven cuanto más los ocultamos. Se cura asumiendo el cambio, tarde o temprano. 10. Vivir sin darnos cuenta del niño que fui o el adulto que pretendí. Sólo en el hoy verme feliz.
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."Soy lo que no me dices".
0 comentarios sábado, 8 de septiembre de 2012Al hombre le decían cómo era él. Un ser alto, buen mozo, atento a los detalles, cortés. Con la paciencia forjada de años a sus pies, solidario sin pensar más que en el otro después. La mejor pieza del ajedrez, la esperada, el incentivo para que la suerte esté donde está él. Hasta le dijeron querer ser alguien que sea un poco como él, porque se le acercaban sólo a felicitarlo por lo que fuera. Tenía una energía especial, le decían. Una vez lo imitaron. Y luego otro. Y otro más de nuevo. El hombre alto, buen mozo y cortés se empezó sentir solo rodeado de gente como él. Se miró a un espejo. Para comenzar otra vez. A ser.
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."Mis principios y finales".
1 comentarios sábado, 11 de agosto de 2012En un camino ascendente suelo retroceder. Como ocurre con las cosas que no se quieren hacer o tardan en venir cuando ya es tarde después. Quien espera en una esquina al amor de su vida no sabe que ella hace lo mismo. Por otro, en otro lado. Tengo piezas sueltas que no encajan pero son todas mias. Dudas, amores, esperas. Vieja mochila cargando sueños transformados dia a dia, para quererlos mejor y aceptarme sin desdicha cuando uno va con el viento, o en contra de él camina. Ahora hay que empezar de nuevo. Con los mismos zapatos que renuevo en anhelos, con la misma figura que devuelve el espejo. Con la misma Fe del puño cerrado y dentro el aliento. Para buscar lo que no he tenido. Para dejar lo que ya está hecho.
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."Calesita de vida".
1 comentarios sábado, 4 de agosto de 2012Estrellas cayendo del cielo equivocado, hadas de cuentos que van a castillos donde no hay príncipe encantado. Cientos de arroyos que terminan en ningún lado, hileras de árboles moviéndose sin viento cercano. Un collar de perlas sin lucirse en cuello prestado. Diez flores marchitas de Plaza de Mayo. Tres hilos que cuelgan sin globos atados. El café tibio y sin nadie sentado, que veo en el bar cuando camino despacio. Las voces de siempre que confundo con llanto, de mirarme por mi espejo el pasado dejado. Soñar mil cien veces el final preanunciado. Y volver por mi mismo a buscarme, callado, juntando pedazos de alma. Remendados. En eso estamos.
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"Lento" -Cuento corto-
1 comentarios viernes, 30 de marzo de 2012Bueno, hoy tiene que ser el dia. No soy lento. Estuve calculando que el ascensor desde el tercer piso hasta planta baja tarda nueve segundos exactos. Es el tiempo que tengo para poder hablarle. Yo me voy a las 8 y ella casi un minuto después. Las veces que yo me atrasé coincidimos en el viaje breve. Siempre se mira al espejo y me da la espalda, con lo cual los nueve segundos no me sirven de mucho. Cuando llegamos a planta baja le abro la puerta y luego también quiero acelerar para abrirle la de calle, pero ella siempre lo hace primero. No soy lento. Me saluda sin mirarme. Pero hoy miércoles será diferente. Me quedé con la puerta de mi departamento cerrada, esperando escuchar que saliera. Pongo cara de encuentro casual, la saludo mientras cierro. Ella llama al ascensor y yo me pongo a su lado. Tarda, asi que le pregunto su nombre. Me dice Renata. Le digo que el mio es Jorge aunque no parece interesarle mucho. No soy lento. Llegó el ascensor. Se me borró todo lo que tenía pensado. Cuando se vio como siempre en el espejo le dije nervioso “Lindo dia hoy, ¿no?”. Me miró y ella misma abrió la puerta para irse. Me falló el listado de preguntas en un ascensor. Mañana, otra original: de qué signo es. Tendrá los 9 segundos hasta planta baja para responderme. No soy lento.
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."Rendición".
1 comentarios miércoles, 29 de febrero de 2012Te miro reflejada en mi espejo. Estás detrás y a un costado, como evaluándome. A veces me voy de una habitación cerrando la puerta y me aparecés de frente, como quien corre antes que cierre. Otras veces tomé un colectivo sin saber para donde iba, así te despistaba. Me bajaba en cualquier lado y te veía pateando piedritas: me estabas esperando. En el trabajo evito mirar las ventanas, siento que me seguís cuando me voy de un lado a otro. De noche cansado de lo que me pasa, me lavo la cara y vos sos la que me alcanza la toalla. Subida a una silla una vez te vi, cuando de noche entré a la cocina y abrí la heladera. Me asusté tanto que el frasco de mayonesa se cayó y se rompió en mil pedazos. Por eso ya estabas arriba de la silla. No hay manera. El que sepa alguna fórmula para dejar de desear a alguien, que me lo diga. Quiero dejarla. Y no quiero dejar que me deje. Me rindo.
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"Los reyes de Devoto" -Cuento corto-
1 comentarios miércoles, 4 de enero de 2012Desde Villa Devoto dos hombres llevan un enorme espejo. Lucen cansados, pareciera que hace días caminaran, sus guantes son de color naranja y están bastante gastados. Cruzan la ciudad, siguen una ruta, salen del infierno. Se turnan para descansar y uno siempre se queda despierto cuidándolo al espejo, por las dudas. Luego de ocho eternas semanas llegan a un palacio en medio del desierto y tocan la puerta. Les abre un hombre también con guantes, pero blancos y relucientes, pide que esperen allí. Ponen el espejo en el piso, los dos miran a su alrededor, todo un lujo como jamás en sus vidas vieron. Los hacen pasar a una sala, el Rey mismo los atendería. Apoyan el espejo contra una columna, el Rey aparece. Tiene un halo brillante que apenas distingue su rostro, los hombres sin pensarlo se inclinan como gesto casi natural. “¿Han traído lo que pedí?”. Los dos hombres señalan la columna y el Rey abre grande sus ojos. Se acerca al espejo y se mira, levanta su pera, se pone de costado, acomoda su ropa, gira, se queda unos segundos de frente. Los hombres reciben su paga. Le preguntan por qué quería un espejo desde tan lejos y el Rey dice: “Quise tener un espejo del lugar más lejano que conociera y a la vez, que no me conocieran. Es la primera vez que alguien sin juzgarme ve lo que soy sin otro interés que la verdad: eso es un espejo”. Los dos hombres vuelven a Devoto con la historia del Rey que nadie les creerá. A la noche, ya en sus casas, los hombres se levantan de madrugada y se miran al espejo. Desde ese día se ven como Reyes.
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"Mañana le pregunto" -Cuento corto-
1 comentarios martes, 18 de octubre de 2011No me habla, no me contesta. Baja la mirada y parece que tiene poder pero conozco esos ojos, es puro teatro. Respira hondo para sentirse seguro y en realidad es la exhalación propia del miedo. Cuando nos agitamos, satisfacción o miedo no se distinguen. Me pone nervioso no saber cómo empezar a preguntarle por él. Tengo dudas cuando lo veo, siento que no es el que me muestra, porque se esfuerza en crear una imagen pero yo no me creo esa imagen. Se calla por estrategia, quizás también porque nada tenga para decir, me voy a anotar esa pregunta para hacerle, y cuál es la diferencia.
Todo lo que sé son suposiciones. Es lo que los demás dicen que es él. Y eso es dejar hablar al mundo sobre uno, en mi opinión demasiado. Espero acepte que crea que su estrategia no le va a resultar en el tiempo. Uno tiene que valerse a partir de sus acciones y no en la detención permanente para fijarse qué tal salieron las cosas: en eso se suele transformar la mirada del otro. Es como ir en un auto y bajarse cada dos cuadras para ver si de afuera todo funciona correctamente.
Para hacerlo feliz, diré también lo que veo de él pero sin adularlo porque no se lo va a terminar creyendo. Estudia los silencios, me di cuenta que mira a la boca de quien le habla, cree en que los gestos dicen todo de uno. Incluso lo que no queremos. Voy a terminar pensando que es peligroso preguntarle cosas. Una idea parecida a la de una pared con muchos cajones y en un cierto orden a veces se me representa cuando lo escucho hablar.
Alguien estructurado debe saber qué es el futuro. El de él, el mio y el de todos. Quiero que me diga qué será de mi vida, ya que parece tan en sintonía con lo que viene. Yo no tengo idea de futuro. Siento que voy avanzando y a la vez borrando el rumbo, que uno camina hacia adelante por inercia, que a veces se deja llevar, que cosas o gente hacen que aceleremos hacia ese lugar que no sé cuál es. Creo en un camino con cierta soledad, querría saber qué dice él, quizás esté de acuerdo o no.
Es tarde, tengo sueño, estoy engripado. Mañana me levantaré temprano y le preguntaré a él todo. Absolutamente todo. Cuando me mire al espejo.
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Todo lo que sé son suposiciones. Es lo que los demás dicen que es él. Y eso es dejar hablar al mundo sobre uno, en mi opinión demasiado. Espero acepte que crea que su estrategia no le va a resultar en el tiempo. Uno tiene que valerse a partir de sus acciones y no en la detención permanente para fijarse qué tal salieron las cosas: en eso se suele transformar la mirada del otro. Es como ir en un auto y bajarse cada dos cuadras para ver si de afuera todo funciona correctamente.
Para hacerlo feliz, diré también lo que veo de él pero sin adularlo porque no se lo va a terminar creyendo. Estudia los silencios, me di cuenta que mira a la boca de quien le habla, cree en que los gestos dicen todo de uno. Incluso lo que no queremos. Voy a terminar pensando que es peligroso preguntarle cosas. Una idea parecida a la de una pared con muchos cajones y en un cierto orden a veces se me representa cuando lo escucho hablar.
Alguien estructurado debe saber qué es el futuro. El de él, el mio y el de todos. Quiero que me diga qué será de mi vida, ya que parece tan en sintonía con lo que viene. Yo no tengo idea de futuro. Siento que voy avanzando y a la vez borrando el rumbo, que uno camina hacia adelante por inercia, que a veces se deja llevar, que cosas o gente hacen que aceleremos hacia ese lugar que no sé cuál es. Creo en un camino con cierta soledad, querría saber qué dice él, quizás esté de acuerdo o no.
Es tarde, tengo sueño, estoy engripado. Mañana me levantaré temprano y le preguntaré a él todo. Absolutamente todo. Cuando me mire al espejo.
El sur del mar (letra para concurso)
3 comentarios jueves, 7 de octubre de 2010
Mis ganas de empezar la mañana frente a vos
tienen el color y la sal en el viento,
donde somos por fin nosotros
cuando tenemos el alma como espejo
y ese sur de firmamento.
Buscando la paciencia, perdiendo en la creencia
de tu paz en plena tormenta.
Respiramos sin el cuerpo, escuchando los latidos
en sonidos y rugidos de presencia, de vos y la marea
que sube y me lleva hasta tu danza perfecta.
Tremendo regalo sin autor declarado,
ante vos, mi dueño sin solución.
El invierno es la traición pensándote a lo lejos,
el verano es el pacto, vos siempre ahí,
cuando te busco soñando y pensando
el sur del mar azul.
Mi mente un velero en auxilio
rodeado de agua calma, luz de sol a mi emergencia
rescatando lo mejor de entre lo peor.
Una mano de espuma lleva a la orilla
todo lo que soy sin mis ojos abiertos
por miedo a lo oscuro que temo y no enfrento.
Dulce espina, sin tenerte rendida
quiero creer que aferrar lo que miro me inspira.
Pero el engaño tiene para mí un crímen perfecto:
el mar me devuelve la ambición como espejo.
Contra eso no lucho, perdiendo te tuve,
consuelo de agua calma
que busco y en vos renuevo.
Mi reflejo siempre eterno,
tiene tu color de azul sin miedo.
Tremendo regalo sin autor declarado,
ante vos, mi dueño sin solución.
El invierno es la traición pensándote a lo lejos,
el verano es el pacto, vos siempre ahí,
cuando te busco soñando y pensando
el sur del mar azul.
tienen el color y la sal en el viento,
donde somos por fin nosotros
cuando tenemos el alma como espejo
y ese sur de firmamento.
Buscando la paciencia, perdiendo en la creencia
de tu paz en plena tormenta.
Respiramos sin el cuerpo, escuchando los latidos
en sonidos y rugidos de presencia, de vos y la marea
que sube y me lleva hasta tu danza perfecta.
Tremendo regalo sin autor declarado,
ante vos, mi dueño sin solución.
El invierno es la traición pensándote a lo lejos,
el verano es el pacto, vos siempre ahí,
cuando te busco soñando y pensando
el sur del mar azul.
Mi mente un velero en auxilio
rodeado de agua calma, luz de sol a mi emergencia
rescatando lo mejor de entre lo peor.
Una mano de espuma lleva a la orilla
todo lo que soy sin mis ojos abiertos
por miedo a lo oscuro que temo y no enfrento.
Dulce espina, sin tenerte rendida
quiero creer que aferrar lo que miro me inspira.
Pero el engaño tiene para mí un crímen perfecto:
el mar me devuelve la ambición como espejo.
Contra eso no lucho, perdiendo te tuve,
consuelo de agua calma
que busco y en vos renuevo.
Mi reflejo siempre eterno,
tiene tu color de azul sin miedo.
Tremendo regalo sin autor declarado,
ante vos, mi dueño sin solución.
El invierno es la traición pensándote a lo lejos,
el verano es el pacto, vos siempre ahí,
cuando te busco soñando y pensando
el sur del mar azul.
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