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."En ese lugar".
1 comentarios sábado, 12 de mayo de 2012
Por el hueco que hay entre el cuerpo y el alma se suele colar la angustia, que escondida descansa de quien nunca la cansa. Nadie la persigue, aparece sola en los momentos justos, cuando sabe que es infalible para socavar lo que somos. Levanto las manos para pelear, a veces como quien pide piedad y no ser preso de tan libre angustia. Envuelve, se desvanece para hacerse presente dentro de uno, dejo de verla y paso a sentirla. La angustia tiene distintos colores, porque tiñe todos los ya creados. Se va cuando el daño provocado tiene gusto a compañía, a falta de acompañado. Cuando pienso otra vez en ella, entre el cuerpo y el alma, la angustia desaparece. Como un nudo de corbata en la garganta, como quien evita las lágrimas. Como quien extraña a quien no me extraña.
"El espejo del otro"-Prosa
1 comentarios jueves, 22 de diciembre de 2011No es verdad, no es todo el tiempo.
Hay cosas que decide sin consultar,
sin dejarse llevar, sin compañía eterna
de algún cierto resplandor en el que cree.
A veces se apura para perderlo, acelera
para perderse él mismo en algún rincón.
Está expectante, mi teoría concluyente
esperaba por ser dicha.
Ayer los vi, a los dos.
Uno tenía la cara de mendigo de cariño,
dulcemente contento de ser
contenido con la mirada.
El otro en cambio me observaba a mi.
Me sonreía, a veces se movía
de lado a lado, me miraba fijo
disimulando atención en el viento.
Cada uno a su manera quieren que se los escuche,
yo me desdoblo en oídos aunque no pueda.
Decido mirar y escuchar por separado del plano.
¿Puedo?. Pude.
Recibí cierto calor, de fuego y razón.
Ellos tienen eso, yo sigo viendo
lo que el otro me dice, disociado en ellos
y unido en mi.
Intento con un gesto que los dos
dejen de hacer que los entienda.
Y les dije mi teoría.
La concluyente:
“Ustedes son dos en un único fin,
en recuerdos y en presentes, en
la teoría de mi al verlos y la del mundo
girando para seguirlos. Son privilegiados.
Vivan lo suficiente para comprobarlo”.
El que me hablaba se fue diciendo
que no me creía.
El que me oía dijo
que todos lo oyen menos el que habla.
Entendí, entendieron, disimulaban
hasta la necedad.
Y yo ya dejé de verlos en dos
cuando ayer cruzaron mi vida.
read more “"El espejo del otro"-Prosa”
Hay cosas que decide sin consultar,
sin dejarse llevar, sin compañía eterna
de algún cierto resplandor en el que cree.
A veces se apura para perderlo, acelera
para perderse él mismo en algún rincón.
Está expectante, mi teoría concluyente
esperaba por ser dicha.
Ayer los vi, a los dos.
Uno tenía la cara de mendigo de cariño,
dulcemente contento de ser
contenido con la mirada.
El otro en cambio me observaba a mi.
Me sonreía, a veces se movía
de lado a lado, me miraba fijo
disimulando atención en el viento.
Cada uno a su manera quieren que se los escuche,
yo me desdoblo en oídos aunque no pueda.
Decido mirar y escuchar por separado del plano.
¿Puedo?. Pude.
Recibí cierto calor, de fuego y razón.
Ellos tienen eso, yo sigo viendo
lo que el otro me dice, disociado en ellos
y unido en mi.
Intento con un gesto que los dos
dejen de hacer que los entienda.
Y les dije mi teoría.
La concluyente:
“Ustedes son dos en un único fin,
en recuerdos y en presentes, en
la teoría de mi al verlos y la del mundo
girando para seguirlos. Son privilegiados.
Vivan lo suficiente para comprobarlo”.
El que me hablaba se fue diciendo
que no me creía.
El que me oía dijo
que todos lo oyen menos el que habla.
Entendí, entendieron, disimulaban
hasta la necedad.
Y yo ya dejé de verlos en dos
cuando ayer cruzaron mi vida.
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