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"Dentro de si" -Cuento corto-
1 comentarios viernes, 19 de octubre de 2012
Fue hasta ese cuarto, quiso prender la luz pero como siempre ocurre cuando no queremos, la lamparita se había quemado. Tanteó como cuando jugaba de chico al gallo ciego aunque ahora quería apurarse. Con la mano tocó una caja, dos valijas, algunos canastos. Esos canastos, recordaba, estaban a la izquierda del baúl. Adelantó un pie y en la plena oscuridad del cuarto lo tocó, sintió llegar al baúl repleto. Buscó el candado pequeño sin llave y lo abrió. Se escuchaba sólo su mano revolviendo papeles dentro de otros papeles doblados, carpetas, hojas sueltas. Sin ver eligió al azar, se iba a llevar una sola pero decidió fueran dos hojas. Cerró el baúl dejando la tapa caer. El ruido lo asustó y en la oscuridad intentó el camino de regreso. Pero en la oscuridad la memoria es otra y se chocó todo lo que había. Se le cayeron las hojas y con bastante suerte las recuperó. De nuevo sintió los canastos y sabía estaba cerca la puerta. Abrió y la claridad del afuera le molestó. Se dio vuelta, y cerró la puerta de su memoria entera. Leyó las hojas y la hizo idea. Un cuento sobre un hombre buscando en la oscuridad algo para vivir. Para escribir. Algunas letras.
.”Dejar caer”.(recuerdo de chico, bajar del tren en verano y desde la punta del andén ver el atardecer).
1 comentarios sábado, 29 de septiembre de 2012La línea del horizonte cae al final del paisaje, nadie la lastima. Tiene energía porque detiene el camino de quienes preocupados la esquivan. Sólo en intención, porque tanto brilla que caen hipnotizados quienes ni sus pies saben si pisan. El camino hace una curva y el sol acompaña el giro en precisa recorrida, acelerando su paseo y deteniendo al humano que mira. Se pierde al sentir que se deja de ver, comienza el frio, la vista se acorta a nosotros mismos y al olor de las cosas, a los temores y amores de constancias celosas. Hasta al otro dia del mismo horario y en igual visita. Que hace a la gente olvidarse y no resignarse. Con la línea al final del paisaje.
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."Diez cosas guardadas".
0 comentarios sábado, 15 de septiembre de 2012Diez momentos de vida: 1. Las estrellas formando algo asi como un caballo alado, camino a Bariloche en una noche estrellada. 2. El largo pasillo antes de la puerta de la casa de mi abuelo, y la media cuadra antes de llegar a la casa de mi abuela. Satisfacción de niño saberse cerca. 3. La original idea de quien organizó aquella muestra en la que la música salía por debajo de los pies. “The wall” de Pink Floyd a más de 20 años aun me resuena. 4. El Citroen de mi tia Betty con problemas de cataforesis en el piso, y algunos viajes en que por debajo de la alfombra veía las calles. 5. Los eternos diálogos de miradas con mi abuela Juana. 6. Mi madre, el dia que descubrí que los reyes eran los padres porque escondió mal los regalos, que vi, compró antes. 7. La primera vez que crucé la calle solo para ir al kiosco por pedido de mi mamá: con voz temblorosa dije “Jockey suaves cortos”. 8. Mi perra Anahí, que se ofendía si no la saludaba y me esquivaba la mirada. 9. Lo mareado que quedé cuando vi televisión a color tres horas seguidas la primera vez. 10. Todos los recuerdos que la mente ordena y el presente desordena, porque uno es un conjunto de cosas que han pasado, pasan. Y va guardando. En palabras hechas.
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."Me llevo mis cosas".
1 comentarios sábado, 18 de agosto de 2012No te pido que regreses de donde no has podido. Sólo quiero recuperar lo que dejé sin pensar, en ese poético nido llamado Tuyo y Mio. El sentido común, amarillo y reducido. La Fe de las pequeñas cosas que siempre en duo habían sido. La paciencia, que puesta de entretejido sostenía muy fuerte los sueños incumplidos. Un amuleto del dia en que nos conocimos. La idea del presente sin motivos repentinos, viviendo sin pensar sentirlo. Mis anteojos, llenos de tu sol. Y una cosa más: quiero recuperar al que empezó con Dios el camino. Mientras busco, sin darme cuenta, desarmo el nido. Tuyo y Mio.
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."Buscando la manera".
1 comentarios sábado, 11 de agosto de 2012Lastimar dejando huellas. Mirar la playa y ver pasos en la arena, que dimos nosotros en el camino de vuelta sin saber que pisamos aquellas ideas nuevas. Las que no nos tienen juntos y comprobé de cruel manera, cuando miro a los costados y no hay luz que por bien siguiera. Ojalá que ella supiera lo fatal en coincidencia. Su adiós tiene mucho de mi cuando en silencio no está su esencia, que dejó a paso lento sin que yo me diera cuenta. Me extrañó ese silencio mortal del ya no estar, no tenía a quien mirar. Sigo en el camino de vuelta buscando una estrella que guíe maneras. De cómo vivir sin ella.
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"Flores, celestes pasos" -Cuento corto-
1 comentarios sábado, 4 de agosto de 2012
Probó dejar huellas en el camino para que ella las siguiera. No sabía si estaba atrás o adelante de la mujer que lo desvelaba, entonces pudo ver una especie de grieta a cubierto del sol y algún tipo de arbusto con flores celestes. Tomó unas diez, más no había. Siguió caminando y resolvió al rato dejar una en el piso como señal. A prudente cantidad de metros dejó otra. Y asi hasta que le quedó una sola. Miro hacia el cielo y vislumbró la peor noticia para quien quiere ser encontrado en un camino: empezó a llover de manera infernal, descarada. Pudo protegerse debajo de unas ramas, se guardó la flor que le quedaba y lloró un poco, con esas lágrimas que corrían confundidas con agua de lluvia. Daba lo mismo. Se puso los brazos sobre su cabeza para dejar de pensar en ella pero no pudo, y se quedó de pie hasta que amainó la tormenta. Salió de nuevo al camino algo mojado y el alma en pena. Guardó en el bolsillo la flor que le había quedado, estaba perjudicada por el tiempo. La tomó entre sus dedos y la dejó sobre una piedra, soltándola y acariciándola. Durante un rato nada le importó, como si por nada estuviera respirando, tenía la resignación del que no llegó a ningún lado. Se sentó en el suelo y se tomó la cabeza con sus brazos. Una mano tibia le levanta la frente y cree estar soñando. Al ver a aquella mujer con diez flores celestes, incandescentes. Todo esto lo recuerda cuando ambos en el patio miran juntos crecer las flores de su camino. El que ahora de futuro, es presente. El que ya fue encontrado.
."Descanso".
1 comentarios sábado, 7 de julio de 2012En el único lugar donde no hace frio. Con sol tibio, ese que no molesta a la vista, y alguna nube que adorna el celeste vivido. Llegás con el cuerpo cansado de la luz que genera el conflicto. Que pesa cuando hace chispa y a veces sólo adorna el camino. Pero aquí reparan diferencias, aquí es un lugar tranquilo para dejar descansando lo que nos ayuda y en pie, siempre vivimos. Será por unos días, necesitamos no estar regidos por nada parecido al tiempo que recuerde cómo llegamos urgidos. Acá se está muy bien, te agradezco me dejes vivirlo. Descansemos en tu alma. El único lugar donde no hace frio.
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."Pilar". (Para Marty)
1 comentariosTengo calor en mi mano fría que necesita esas dos que son tibias. Ayer tenía sentido el sueño que en tu presente vivo. No soy la duda de haber sido, ni el temor del que salí para crecer junto a tu rio. Soy los ojos de quien miro y el amor agradecido de ser latido en mi camino. Sos el calor que necesito.
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"Sentimiento con riqueza" -Cuento corto-
1 comentarios sábado, 16 de junio de 2012
La teoría del disfrute. Un hombre sueña que es feliz si aquello que quiere apareciera, lo aferrara para que no se vaya y de allí él se encargaba. Afectos, cosas materiales, momentos plenos de su infancia entera, muchos buenos conocidos, el patio de casa de su abuela. Aquel viaje de egresados, la luna de miel con ella en Iguazú y en la frontera. Dos compañeros de oficina, no la oficina entera. Un hombre al que veía en la boca del subte y le daba monedas. El chico del maxikiosco, el tapicero de la vuelta, la señora de la panaderia: gente que le caía bien y quería aferrar de cualquier manera. El amor de su vida, que conoció dando la vuelta en Lezama un sábado de primavera. Por lo noche lo pidió, pero Dios no concedió. Le dijo que no podía darle lo que él quisiera. Que todo lo que se aferra no es querer tener cosas, más bien es tener cerca, por desconfiar en que se vaya y no por soñar tenerlas. Todo esto se lo dijo mientras iban caminando por Lezama a su chica, que lo abrazó y por lo bajo, le dijo algo asi como “Tranquilo: yo te amo”. El hombre se aferró al presente de su amor. Y con ella caminó. Y disfrutó.
."Túnel al final de la luz".
1 comentarios sábado, 9 de junio de 2012En lugares que no conozco. Delante de mis ojos abiertos en un punto fijo, pero pensándote. En cierta cadencia de mi tristeza, repleta de ideas negras. De miedos nunca guardados, de silencios con puerta abierta. Pienso en el viento que me obliga a caminar de otra manera, los hombros algo subidos y la campera gris con el cuello afuera. En mi camino, el que supera calles enteras, el de la mente y los años, el de esa áspera idea de soñar un momento juntos, al pie de miles de estrellas. En noches como esta.
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."Me acaricia".
1 comentarios viernes, 30 de marzo de 2012Ojalá lo hubieran visto. Era un gran cerro tapizado de pequeñas flores blancas, mezcladas con las matas verdes del suelo, en perfecto desorden cultivado por el destino. Parecía haber una huella para no pisar nada de esa especie de cuadro pintado del que uno era protagonista. Fui mirando a mi alrededor y las flores eran como un colchón formando una sola superficie, de un lado y del otro de mi. En la cima del cerro el sol me encandiló y miré hacia un costado. Y había, entre todas, una Flor. Especial. Luminosa. Rebelde. Sensible. Dolida. Deseable. Generosa. Hermosamente terca. Inocente. Presente. Y la vi para que me viera. En aquel cerro tapizado de pequeñas flores blancas ella vio a alguien en un camino, a alguien que la quiere por sobre todas. Me eligió, no la elegí. Y soy desde ahí, también ella en ese cerro. Ojalá lo hubieran visto.
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"Nunca ofende" -Cuento corto-
1 comentariosLa Mentira iba caminando por la calle. Detrás de ella un montón de gente admirándola, deseándola, creyendo que si les daba un minuto de su tiempo ella los salvaría de vivir. La cuestión siempre es evitar pasos y cortar camino. Ella tenía en claro su poder, que dejaba en cada palabra de aliento a quienes se le acercaban, porque la gracia de la mentira es que sea perdurable. Muchos hombres no lo saben, muchas mujeres lo desconocen. Cada vez que salía a la calle sabía de su magnetismo, rodeada de gente que por ella haría lo que le pidieran. Una vez hizo prometer a un hombre su paz infinita, a cambio de mantener una mentira. Y ese hombre obediente nunca tuvo paz. De todas maneras hasta la Mentira a veces se cansa, por eso me enteré lo que le pasó hace unos días. A la mañana salió de su casa y muchos se acercaron como siempre, ella los acarició y alentó. Al llegar a la esquina de la plaza un hombre le dijo, de lejos, que era hermosa. Ella se dio vuelta y lo miró. “¿En serio lo decis?”. Sí claro, sos muy bonita, dijo él. La Mentira lo miró y empezó a temblar. El hombre quiso ayudarla pero ella se fue corriendo, y al llegar a la esquina se esfumó. Para la mentira, nada peor que la Verdad. Y así dejó de hacer mal.
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"El árbol" (Cuento corto número 103)
1 comentariosRodrigo volvía del trabajo en colectivo. Al lado de la puerta la gente empuja aunque no haga falta, para no perder la costumbre. En eso ve una casa y sin pensarlo se apura a tocar timbre. Baja con su mochila y el colectivo lleno se va. Queda mirando hacia enfrente, la plaza enrejada en color verde. Ahí jugaba de chico. ¿Por qué se le ocurrió bajarse?. Caminó como quien quisiera ubicarse con la posición del sol, mirando al cielo y luego a los edificios blancos y grises. Se bajó a la calle y comenzó a caminar por ahí, no venía ningún auto. Del lado de la plaza unos tres árboles resistían el paso del tiempo y Rodrigo los recordaba. Del otro lado en cambio eran más. Y sentía que seguían siendo los mismos, pegados al cordón y con la misma altura y tamaño, con las copas de hojas en mezcla entre verde y amarillo otoño. Siguió caminando y por alguna magia no había tránsito, asi que escuchaba el ruido de sus pies pisando hojas. Los iba a los árboles tocando de a uno, como quien acaricia algo que es suyo, como pulóveres en los placares. Iba llegando a la esquina y se detuvo. Se acomodó bien la mochila y sacó su celular. Buscó en la corteza y en un lugar que recordaba. Y apenas legible ahí estaba: “R y M”. Pegó un salto como quien encuentra el oro del Perú. Sacó siete fotos y luego elegiría una sola. Por la noche la mandó por Facebook a Mariana. Le escribió: Mariana, ¿te acordás de esto?. Y ella, con la seguridad propia del olvido, le escribió “No”. Rodrigo se sintió triste, mientras todos sus amigos le ponían “Me gusta” a su foto. El viejo árbol sigue siendo testigo de otoño de algo que sólo una parte recuerda. Y parece consolarlo a Rodrigo al moverse con el viento, cuando pasa con el colectivo todas las tardes.
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"Su razón" -Cuento corto-
1 comentarios viernes, 20 de enero de 2012Situación uno: Ramiro escribía para alguien que no conocía. Todos los días desde hacía cuatro años. Cientos de renglones, de teclado y tinta porque cuando le surgía la inspiración se dejaba llevar también en los viejos cuadernos de apuntes. Lo único que lo detenía era una palpitación. Su corazón todos los días a las nueve de la noche se agitaba hasta asustarlo. Fue a médicos y no tenía nada, estaba normal. De a poco se fue preocupando y por temor a sentir algo malo cada vez escribía menos cerca de esa hora. Le dijeron que podía ser una señal de ella. La que no tiene nombre, porque los escritos arrancan dia a dia con un “para ella”. El homenaje desconocido. Encerrado en su dilema, a la noche Ramiro prefería salir a tomar aire. En taxi hasta costanera y ponerse a mirar un poco el rio. Hoy juntó sus escritos en una mochila con ganas de tirarlos al agua. Situación dos: es imposible que Cinthia se quede quieta. En su casa las sillas no se usan, vive de acá para allá todo el tiempo moviéndose. Está de novia hace cuatro años, las amigas le dicen que debería ir apurando el trámite. Y esa noche lo hará con el viejo truco de la cena y al final la pregunta. Que hará esta vez ella. La pasa su novio a buscar por el trabajo y van al restaurante. De camino se prende el celular de él, que estaba al lado de la radio. Ella le gana y lo toma primero. Atiende y el “¿mi amor?” le hizo pegar un grito. Tiró el teléfono contra el piso. Él le dijo que en la cena iba a explicarle. Que ya no tenía sentido seguir pero que era un cobarde. “En eso estamos de acuerdo” dijo Cinthia, que le pidió que la dejara ahí. Se quería bajar. No había espacio en ese auto para ambos. Situación tres: son las nueve de la noche. Ramiro siente la palpitación, puntual, y se asusta. Decide tirar las cartas al rio dentro de la mochila. Se la saca y la va a revolear. Una mujer lo ve, cree que se va a suicidar y le grita “¡no lo hagas!”. Ramiro espera que ella se acerque, le explica que son cartas para nadie. Vio a la mujer elegante pero triste. Cinthia le dijo que ella también tiraría cuatro años al rio. Cuatro años esperándose. Ramiro la miró y aprendió a dejar palpitar su corazón todos los días por alguien. Y ella, ahora, se volvió su mejor lectora diaria. Su razón. La que tras cuatro años, se reflejó en los renglones de él.
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"Dos mitades"-Prosa
1 comentarios martes, 27 de diciembre de 2011¿Por qué vienes a mojarte al rio?.
Es la tercera vez que te veo, el sol
cuando un pie tuyo toca el agua,
baja su intensidad en reverencia claroscura.
¿Sabías que lográs eso?. Que lo natural
sea estático, deje de ser vivo,
que caiga rendido ante otra luz matinal.
-“Vengo acá porque me siento parte y no única.
Aprendo, lavo de mi los impulsos que me hacen odiar
la condición humana, creo en el movimiento.
En que lo que veo me sirve
pero más aun lo que no veo.
Mojo mis pies y un escalofrío humano me corta,
me deja simple, me acobarda,
me anula, me vuelve a mis principios, me olvida.
La primera vez que vine recuperé la razón.
La segunda vez el orgullo, el mio para conmigo.
Si te interesa, hoy recuperé misterio.
Algo de interesante, brillo, razones en espejo,
de hecho has llegado a saber de mi.
No vine a completarme, sino a curarme”.
Mi agua ya no corre cada vez que vienes.
Todos, sol, estrellas, árboles, viento, me consultan.
Preguntan quién ejerce atracción, quién desbarata
la idea de naturaleza. Quién desea más que ellos.
Les respondo que no lo sé, que veo una mirada profunda en el agua.
Que sus gotas a veces son tristes, que mira
hacia adelante pero hacia abajo,
que siento busca un tramo de su camino.
El que nunca hizo.
Tengo toda la alegría en este sol, de saber de mi ayuda.
Que me has buscado y encontrado,
que sirvo en tus respuestas, que lavo tus preguntas.
-“Mañana voy a volver. Tengo frio, tengo espacio en mi
y en mi camino que aun no veo.
¡Voy a pedirte que me ayudes!”.
Allí estaré, en el escalofrio de tus pies, agua.
Aprendiendo un deseo compartido.
El inicio para dejar de ser parte.
Y desear lo mismo en dos.
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Es la tercera vez que te veo, el sol
cuando un pie tuyo toca el agua,
baja su intensidad en reverencia claroscura.
¿Sabías que lográs eso?. Que lo natural
sea estático, deje de ser vivo,
que caiga rendido ante otra luz matinal.
-“Vengo acá porque me siento parte y no única.
Aprendo, lavo de mi los impulsos que me hacen odiar
la condición humana, creo en el movimiento.
En que lo que veo me sirve
pero más aun lo que no veo.
Mojo mis pies y un escalofrío humano me corta,
me deja simple, me acobarda,
me anula, me vuelve a mis principios, me olvida.
La primera vez que vine recuperé la razón.
La segunda vez el orgullo, el mio para conmigo.
Si te interesa, hoy recuperé misterio.
Algo de interesante, brillo, razones en espejo,
de hecho has llegado a saber de mi.
No vine a completarme, sino a curarme”.
Mi agua ya no corre cada vez que vienes.
Todos, sol, estrellas, árboles, viento, me consultan.
Preguntan quién ejerce atracción, quién desbarata
la idea de naturaleza. Quién desea más que ellos.
Les respondo que no lo sé, que veo una mirada profunda en el agua.
Que sus gotas a veces son tristes, que mira
hacia adelante pero hacia abajo,
que siento busca un tramo de su camino.
El que nunca hizo.
Tengo toda la alegría en este sol, de saber de mi ayuda.
Que me has buscado y encontrado,
que sirvo en tus respuestas, que lavo tus preguntas.
-“Mañana voy a volver. Tengo frio, tengo espacio en mi
y en mi camino que aun no veo.
¡Voy a pedirte que me ayudes!”.
Allí estaré, en el escalofrio de tus pies, agua.
Aprendiendo un deseo compartido.
El inicio para dejar de ser parte.
Y desear lo mismo en dos.
"Salto" -Prosa-
1 comentarios jueves, 1 de diciembre de 2011Obligación. El tiempo tiene
toda la obligación del mundo.
Me río. Lo veo preocupado,
lo veo con ganas de no ser el que agobia
y yo sin el temor por él,
que él tiene. Está en la velocidad,
en ganarle a lo que parece,
en sentir algo que se quema pero
que no decido. Sigue algo nervioso
subido como yo a eso
que es regido por un camino.
No hay consecuencias con el tiempo,
es el mismo para todos,
tiene agilidad para recuperarse, tiene ese temor
transformado en reto, me pregunto
si será capaz de lograrlo. Me despreocupo
en cuanto llego sin hacer cálculos
porque él los hizo por mi.
Le apuesto mi puntualidad, me esquiva, me desconfía,
No hace nada por mi, yo doy el último guiño
en su homenaje sin que lo sepa.
Lo adoro, le miento.
Lo espero, le temo, lo reverencio.
Pero ante él decido ser yo.
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toda la obligación del mundo.
Me río. Lo veo preocupado,
lo veo con ganas de no ser el que agobia
y yo sin el temor por él,
que él tiene. Está en la velocidad,
en ganarle a lo que parece,
en sentir algo que se quema pero
que no decido. Sigue algo nervioso
subido como yo a eso
que es regido por un camino.
No hay consecuencias con el tiempo,
es el mismo para todos,
tiene agilidad para recuperarse, tiene ese temor
transformado en reto, me pregunto
si será capaz de lograrlo. Me despreocupo
en cuanto llego sin hacer cálculos
porque él los hizo por mi.
Le apuesto mi puntualidad, me esquiva, me desconfía,
No hace nada por mi, yo doy el último guiño
en su homenaje sin que lo sepa.
Lo adoro, le miento.
Lo espero, le temo, lo reverencio.
Pero ante él decido ser yo.
"40 minutos" -Prosa-
1 comentarios martes, 15 de noviembre de 2011Un ser realista, un hombre escapado de su imagen,
tan ajena a veces que la busca en él cuando ya está en él.
Golpes de fatiga, ritmo aburrido de ojos atascados de luz
en plena noche, queriendo comportarse como le piden.
Sale con rumbo sin saberlo hasta el final, camina llevado
por un instante deseo de ser sal.
Lo mira, lo escucha, abre los ojos apretando los párpados
y queriendo llevarse el fin de su ruido, llevárselo en su alma.
De pronto el día sigue siendo día pero el hombre entra en su noche.
Apaga su queja vencido, bendecido por lo que lo rodea.
No se despierta, sigue ahí, no está en él,
no controla lo que piensa, ni piensa, ni es hombre.
Ni es lo que será, dejará en el ruido y en la sal
todo en un momento. Para sentirse luz.
La imagen volvió cuando dormía y lo encontró.
Feliz de verlo sin ella. Con paz.
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tan ajena a veces que la busca en él cuando ya está en él.
Golpes de fatiga, ritmo aburrido de ojos atascados de luz
en plena noche, queriendo comportarse como le piden.
Sale con rumbo sin saberlo hasta el final, camina llevado
por un instante deseo de ser sal.
Lo mira, lo escucha, abre los ojos apretando los párpados
y queriendo llevarse el fin de su ruido, llevárselo en su alma.
De pronto el día sigue siendo día pero el hombre entra en su noche.
Apaga su queja vencido, bendecido por lo que lo rodea.
No se despierta, sigue ahí, no está en él,
no controla lo que piensa, ni piensa, ni es hombre.
Ni es lo que será, dejará en el ruido y en la sal
todo en un momento. Para sentirse luz.
La imagen volvió cuando dormía y lo encontró.
Feliz de verlo sin ella. Con paz.
"Escribiente" -Prosa-
1 comentarios jueves, 10 de noviembre de 2011Te traje conmigo. Los años llenaron tu espacio,
ahogué lo que nunca supe querer, debajo de mi vida.
Pude avanzar para verte allá a lo lejos,
no esperabas más que luz, ese punto luminoso
cuando todo es oscuro y falta compañía.
Una ayuda mutua de necesidades, de deseos y miedos,
De azul profundo buscando una señal durante años,
durante días, durante segundos.
La eternidad tiene aquello que no tengo,
que oculto para no ver,
que es feliz cuando se la busca.
Mirando mi azul las lágrimas cayeron,
me señalaron el camino, volví a buscarte,
volví a mi. A lo que olvidé cuando escribía.
A lo que escribo y amo olvidar.
Tercamente. De mi.
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ahogué lo que nunca supe querer, debajo de mi vida.
Pude avanzar para verte allá a lo lejos,
no esperabas más que luz, ese punto luminoso
cuando todo es oscuro y falta compañía.
Una ayuda mutua de necesidades, de deseos y miedos,
De azul profundo buscando una señal durante años,
durante días, durante segundos.
La eternidad tiene aquello que no tengo,
que oculto para no ver,
que es feliz cuando se la busca.
Mirando mi azul las lágrimas cayeron,
me señalaron el camino, volví a buscarte,
volví a mi. A lo que olvidé cuando escribía.
A lo que escribo y amo olvidar.
Tercamente. De mi.
"Te estoy buscando, Sofía" -Cuento corto-
1 comentarios jueves, 27 de octubre de 2011No la encuentro, hace dos semanas que la busco y me resigné. Dice mi jefe que para encontrar algo primero hay que dejar de buscarlo, asi que eso haré. Espero no lo interprete como que no me interesa saber quién es. Tengo un nombre: Sofía. Estuve con una amiga de ella hará un mes y le pude sacar sin que se diera cuenta algunos datos como para encontrarla.
Sé que vive sola, sé que viaja en subte todos los días, sé que trabaja en Buenos Aires. No son grandes datos pero es mejor que nada. Con mi paciencia a prueba de tiempo la estuve buscando pero el método no me sirvió. Me puse en un extremo del andén de la estación Medrano, línea B. Sé que baja ahí. Desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde espero verla. Tiene pelo negro largo y suele llevar una cartera, Sofía. Esos datos tampoco me ayudaron, son muy generales.
Estuve cerca, o creí estarlo, un par de veces. Seguí a dos supuestas Sofía pero no eran, me lo dijeron y yo les pedí disculpas porque a como estamos me podrían confundir con un ladrón. Vuelvo a mi casa a veces derrotado y con la sensación de tarea en vano. Algo me dice que igual lo tengo que hacer. Bueno, alguien me lo dice, también.
Sofía tiene 30 años, un pasar humilde, cierta resignación en el presente, algún sueño. Quiero ser parte de lo que de acá en más le pueda ocurrir, le tomé cariño con el tiempo. O más cariño. Mis amigos me dicen que no debo ilusionarme con encontrarla, sobretodo porque ella no parece necesitarte tanto, sino ya te hubiera hallado, eso me dicen. Pero no los oigo, o sí, pero tengo mi teoría. Nadie que no sepa bien qué necesita puede andar buscando lo que le satisfaga. Porque no lo sabe, sencillamente.
Desde hace dos semanas ya le dije a mi jefe, a mis amigos, al destino mismo, que estoy por tirar la toalla. Hoy es viernes, último día de la semana.
Me voy a la estación Medrano de la línea B, se me hace tarde. En una de esas pasa. Y se acuerda que pidió por mi, que acá estoy.
Que al que quiere, ayudo. Y al que me encuentra, también.
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Sé que vive sola, sé que viaja en subte todos los días, sé que trabaja en Buenos Aires. No son grandes datos pero es mejor que nada. Con mi paciencia a prueba de tiempo la estuve buscando pero el método no me sirvió. Me puse en un extremo del andén de la estación Medrano, línea B. Sé que baja ahí. Desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde espero verla. Tiene pelo negro largo y suele llevar una cartera, Sofía. Esos datos tampoco me ayudaron, son muy generales.
Estuve cerca, o creí estarlo, un par de veces. Seguí a dos supuestas Sofía pero no eran, me lo dijeron y yo les pedí disculpas porque a como estamos me podrían confundir con un ladrón. Vuelvo a mi casa a veces derrotado y con la sensación de tarea en vano. Algo me dice que igual lo tengo que hacer. Bueno, alguien me lo dice, también.
Sofía tiene 30 años, un pasar humilde, cierta resignación en el presente, algún sueño. Quiero ser parte de lo que de acá en más le pueda ocurrir, le tomé cariño con el tiempo. O más cariño. Mis amigos me dicen que no debo ilusionarme con encontrarla, sobretodo porque ella no parece necesitarte tanto, sino ya te hubiera hallado, eso me dicen. Pero no los oigo, o sí, pero tengo mi teoría. Nadie que no sepa bien qué necesita puede andar buscando lo que le satisfaga. Porque no lo sabe, sencillamente.
Desde hace dos semanas ya le dije a mi jefe, a mis amigos, al destino mismo, que estoy por tirar la toalla. Hoy es viernes, último día de la semana.
Me voy a la estación Medrano de la línea B, se me hace tarde. En una de esas pasa. Y se acuerda que pidió por mi, que acá estoy.
Que al que quiere, ayudo. Y al que me encuentra, también.
"Mañana le pregunto" -Cuento corto-
1 comentarios martes, 18 de octubre de 2011No me habla, no me contesta. Baja la mirada y parece que tiene poder pero conozco esos ojos, es puro teatro. Respira hondo para sentirse seguro y en realidad es la exhalación propia del miedo. Cuando nos agitamos, satisfacción o miedo no se distinguen. Me pone nervioso no saber cómo empezar a preguntarle por él. Tengo dudas cuando lo veo, siento que no es el que me muestra, porque se esfuerza en crear una imagen pero yo no me creo esa imagen. Se calla por estrategia, quizás también porque nada tenga para decir, me voy a anotar esa pregunta para hacerle, y cuál es la diferencia.
Todo lo que sé son suposiciones. Es lo que los demás dicen que es él. Y eso es dejar hablar al mundo sobre uno, en mi opinión demasiado. Espero acepte que crea que su estrategia no le va a resultar en el tiempo. Uno tiene que valerse a partir de sus acciones y no en la detención permanente para fijarse qué tal salieron las cosas: en eso se suele transformar la mirada del otro. Es como ir en un auto y bajarse cada dos cuadras para ver si de afuera todo funciona correctamente.
Para hacerlo feliz, diré también lo que veo de él pero sin adularlo porque no se lo va a terminar creyendo. Estudia los silencios, me di cuenta que mira a la boca de quien le habla, cree en que los gestos dicen todo de uno. Incluso lo que no queremos. Voy a terminar pensando que es peligroso preguntarle cosas. Una idea parecida a la de una pared con muchos cajones y en un cierto orden a veces se me representa cuando lo escucho hablar.
Alguien estructurado debe saber qué es el futuro. El de él, el mio y el de todos. Quiero que me diga qué será de mi vida, ya que parece tan en sintonía con lo que viene. Yo no tengo idea de futuro. Siento que voy avanzando y a la vez borrando el rumbo, que uno camina hacia adelante por inercia, que a veces se deja llevar, que cosas o gente hacen que aceleremos hacia ese lugar que no sé cuál es. Creo en un camino con cierta soledad, querría saber qué dice él, quizás esté de acuerdo o no.
Es tarde, tengo sueño, estoy engripado. Mañana me levantaré temprano y le preguntaré a él todo. Absolutamente todo. Cuando me mire al espejo.
read more “"Mañana le pregunto" -Cuento corto-”
Todo lo que sé son suposiciones. Es lo que los demás dicen que es él. Y eso es dejar hablar al mundo sobre uno, en mi opinión demasiado. Espero acepte que crea que su estrategia no le va a resultar en el tiempo. Uno tiene que valerse a partir de sus acciones y no en la detención permanente para fijarse qué tal salieron las cosas: en eso se suele transformar la mirada del otro. Es como ir en un auto y bajarse cada dos cuadras para ver si de afuera todo funciona correctamente.
Para hacerlo feliz, diré también lo que veo de él pero sin adularlo porque no se lo va a terminar creyendo. Estudia los silencios, me di cuenta que mira a la boca de quien le habla, cree en que los gestos dicen todo de uno. Incluso lo que no queremos. Voy a terminar pensando que es peligroso preguntarle cosas. Una idea parecida a la de una pared con muchos cajones y en un cierto orden a veces se me representa cuando lo escucho hablar.
Alguien estructurado debe saber qué es el futuro. El de él, el mio y el de todos. Quiero que me diga qué será de mi vida, ya que parece tan en sintonía con lo que viene. Yo no tengo idea de futuro. Siento que voy avanzando y a la vez borrando el rumbo, que uno camina hacia adelante por inercia, que a veces se deja llevar, que cosas o gente hacen que aceleremos hacia ese lugar que no sé cuál es. Creo en un camino con cierta soledad, querría saber qué dice él, quizás esté de acuerdo o no.
Es tarde, tengo sueño, estoy engripado. Mañana me levantaré temprano y le preguntaré a él todo. Absolutamente todo. Cuando me mire al espejo.
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