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Bienvenidos al tren
3 comentarios martes, 10 de agosto de 2010
Hace un mes, en los primeros días de julio de 2010, el legislador Fernando “Pino” Solanas estaba en el hall central de la estación Once, justo cuando yo iba a tomar el tren. El grupo sería de unas 200 personas más los medios de comunicación, y me puse a grabarlo más por curiosidad de estar cerca de un político, que por lo que estaba diciendo. Respondía preguntas de los periodistas sobre el estado de los trenes en la Argentina, con el diagnóstico que cualquiera que toma ese transporte tiene: lamentable.
Había en el lugar un clima de querer que los trenes “fueran como antes”, en donde eran estatales, daban trabajo a muchas familias y eran motor de pueblos, que iban al ritmo del tren que llegaba, como única chance de contacto con el afuera. Y la verdad es que por una cuestión de edad ni siquiera fui testigo de esos momentos, porque fueron hace ya demasiado tiempo.
Igual ese clima que conté, nostálgico si se quiere, también yo lo tenía. Era nomás como dice el tema de Sabina: “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Y en este caso perfectamente se veía eso. Me puse a pensar cuándo fue alguna vez en que yo haya dicho con orgullo algo sobre el servicio, la línea ferroviaria que haya tomado…y no existe ese momento.
Si, el respeto y cariño al transporte. Al que quise desde que volví del hospital una vez nacido, en tren. Por cariño se soporta, y soporta. Y no hablo de un matrimonio, sino de lo mal que se ha viajado durante décadas, y uno va ya tomándolo como parte de la normalidad. Es un claro recurso de defensa. Cuando era chico miraba la cara de la gente y me parecían, todos, que no estaban pensando en que estaban viajando, que no eran conscientes de eso. Y cuando uno ya es grande se obtiene la respuesta: ¿de qué serviría darme cuenta de la forma y el tiempo perdido todos los días de la misma manera?. La rutina permite el disfrute, pero sólo cuando soy consciente de eso.
La maldad evidentemente me recorre el cuerpo cada tanto, y sentí que debía preguntar con saña. Le dije “qué barbaridad lo que hacen con los trenes” como para iniciar una más que breve charla.
El muchacho estaba enfervorizado y aplaudía todo. Cuando uno de los aplausos se hizo presente, yo le dije “la verdad es que en todas las líneas se viaja mal, ¿no?...porque…¿cuántas líneas de trenes hay?”…el chico empezó a abrir y cerrar la mano, contando con la mente cuántas líneas hay, y me terminó diciendo que había cuatro, no muy seguro. Yo lo miré con cierta superioridad pero la maldad no me dio como para enrostrarle semejante dato…tan…simple. Debía el muchacho saberlo, si defiende a los trenes. Pero tampoco yo me sé las 200 y pico de estaciones en todo el país, con lo que no soy un erudito ni mucho menos.
La idea se me iba completando. No sólo añoramos algo que no hemos podido ver, sino que defendemos lo que conocemos bastante poco. Vaya combo. Me alejé de la manifestación y me fui hasta la expendedora a sacar el boleto. Me rebotó tres veces la moneda de 25 centavos. En la otra máquina hay dos chicos de unos siete años, que sacan por uno el boleto una vez que cae en la parte inferior de la máquina y exigen a veces de no muy buen modo, que el vuelto que dio la máquina uno se los deje. Pero como pagaba justo, directamente ellos piden lo que sea. Los conozco de verlos cuando aun eran más chicos que ahora.
Me fui hasta la boletería para poder sacar pasaje desde ahí. Pero como estaba frente a la marcha en medio del hall, todas las ventanillas estaban cerradas. Imaginé burlar los controles como muchos hacen, por más sistema que se implemente. Encontré una expendedora y cumplir con mi deber, pagar el boleto.
Esperan no los trenes nuevos, sino alguna de las 16 o 17 formaciones aun viejas. Pero ya dije, me acostumbré. Uno se acostumbra a ciertas cosas. El tren de la alegría que sale de Plaza Colón en Mar del Plata a veces me parece más seguro que estas formaciones, y eso incluye a Pluto como motorman. Arranca de una vez, y vuelvo a no pensar en nada.
Bienvenidos al tren.
"Noticias de ayer"
1 comentarios sábado, 2 de enero de 2010
Compruebo todos los años reiteraciones de conductas, y no hablo de las personales o familiares cuando el final/comienzo de algo se da. Me refiero a lo externo. Se podrá tomar esto como una amarga queja, pero aquí va la lista de cosas que todos los santos años veo y leo.
Deseos en televisión de personas anónimas. ¡Deseos de salir en televisión!. Imagino una familia reunida para que C5N ponga su foto y debajo "Familia Palmiotti". Sentirán una algarabía indescriptible.
Conductores de programas de radio que saludan en las tandas comerciales. A las tres de la tarde saluda el de las dos de la mañana. Concluyen la mayoría con un "levantemos nuestras copas", pero mi copa nunca está cerca en ese momento.
Nota en televisión sobre el primer bebé del año. Cuando era chico recuerdo discusiones hasta por los segundos de diferencia. Pero ahora para llenar más espacio ponen "el primer bebé de Capital", "el primer bebé de Santa Fé", "Súper bebé de Ushuaia"...
Leer sobre precios de la temporada y del esfuerzo del empresariado por mantener los valores del año anterior. Después se verá que no.
Títulos. "La ciudad vacia" (¿de qué?), "Todos en la ruta", "La Terminal, un infierno" (¡siempre a fin de año lo es!)
Informes especiales reiterados. "Cómo gastar menos en el verano", "Consejos para no excederse en las comidas", "Cuando un hijo quiere veranear sin los padres" o "El alcohol, los chicos y la costa".
En el Periodismo brota cierta idea unificadora. Se cree que todos desearemos lo mismo y la realidad es que se impone. El 24 y el 31 de diciembre a partir de las 22 horas, en televisión todo es música. No porque el público arda en verla, ¡sino que se van a dormir antes los periodistas!.
"Primer turista de 2010". Y allí van todos, Reina del Mar incluída, a buscar al automovilista. Muchos especulan e intentan llegar a la medianoche. Cuando dicen "me agarró año nuevo justo en la ruta", no les creo ni un poquito.
Parte médico del Hospital Santa Lucía con la lista de heridos, en general nenes que deberían ser alejados de los padres primero y luego de la pirotecnia: corren real peligro.
Y la última, que es la que más alergia me da: "Navidad en el mundo". Conductores suplentes que ponen toda su garra para hacer brillar una fiesta en Moscú o en Taiwán, da igual.
¿Habrá un taiwanés que sea espectador en su país de "fin de año en Buenos Aires", por ejemplo?.
¿Se podrá cambiar algo de todo esto?. Forma parte de nosotros, creo que ya no. Ahora los dejo. Le salió positivo el control de alcoholemia a un hombre camino a Las Toninas y ya lo pasaron 100 veces, pero su cara es imperdible...permiso.
Ah, buen 2010. Salud, paz, respirar. Para todos.
La canción de la semana!!: "Volver a empezar"
1 comentarios sábado, 14 de noviembre de 2009
El tema sin dudas es fuente de inspiración, pero llevarlo a las palabras es lo más difícil. Porque uno analiza desde dentro y no a partir de una lejania, es totalmente subjetivo. Y porque lo veo en cuanto ámbito se intente congeniar criterios. Un sólo tema que pueda ser en común basta para el despliegue incómodo de la realidad, el rechazo, el enfrentamiento.
La siguiente descripción pueden aplicarla a los grandes temas nacionales, y hasta en una reunión de consorcio, o en las elecciones de una sociedad de fomento, da igual.
No hablo de política internacional, no hablo del conflicto de los empleados de la ex Terrabusi, no hablo siquiera de la modificación de leyes esenciales para los ciudadanos. Hablo de una reunión de ex alumnos de un colegio primario. El re-encuentro, o en tal caso el "neo"-encuentro de aquellos que eran y ya no son, en un punto.
Desconozco el mecanismo, o en tal caso no sé cómo explicarlo. Pero la decisión de saber qué fue de la vida de aquellos que algún momento de la vida compartieron con uno es primero fragmentada y luego grupal.
Esto es, primero surge de la curiosidad de una persona, que contagia a otra y asi la idea de "volver" se expande. Pero la vida no es tan lineal como una linda teoria escrita. Y expandir una idea en este momento (del año y del país) choca con cientos de cuestiones.
Repito...veo esto en cualquier ámbito que involucre a más de cinco personas. El recuerdo en la mente de cada uno es traer delante lo que ya habia quedado sepultado por la vida, los momentos, los años, que son las personas. Los recuerdos no hablan por teléfono, no chatean, no hablan delante de otros. Son nuestros. Pero cuando esto del contagio inicia la rueda, surgen qué tan lejos o cerca están.
Mi abuela Juana solía decir que no se pueden acomodar diez medias en once pies. Los nuevos recuerdos, hechos personas, se acomodan a una vida ya hecha, la del otro, como pueden. Algunos generan este espacio y otros no, se niegan. Y es perfectamente entendible. Forma parte de cierta tranquilidad que mejor no perder. Por eso la idea de contagio algunos la pueden tomar como sinónimo de virus y se alejan (no van a la reunión...de colegio...de consorcio...de la sociedad de fomento). La idea se torna debate, somos asi. Se opina, se discute, se idealiza, se deforma la realidad a como querriamos verla.
Cuando finalmente se llega a la puesta en común, diría el profesor de una materia escolar, a veces es tarde.Los primeros impulsores de la idea se han ido, se han cansado, se han olvidado. Llegado el dia, los presentes recuerdan a los ausentes, y los ausentes necesariamente querrian estar presentes, sino fuera por ellos mismos, que se lo impiden. Queda el disfrutar, no todo es malo.
La reunión de consorcio, la elección en una sociedad de fomento, la reunión de ex alumnos, tienen un costado positivo. Lo que finalmente resulte es el fruto del esfuerzo en conseguirlo.
A pesar en general, de nosotros mismos.
Los dejo, me esperan mis compañeros del primario.
La canción de la semana! "Picnic en el 4º B"
2 comentarios domingo, 1 de noviembre de 2009
Siempre me ha llamado la atención la historia de la torre de Babel. Para su construcción se necesitó de muchas personas con el objetivo claro: poder hacerla llegar al cielo.
La ambición suele ser maravillosa hasta que se lleva a la práctica, y el precio a pagar fue la incomprensión de quienes construían. Si hablando el mismo idioma cuesta a veces entender al otro, imagínense varios idiomas y dialectos. Fracaso sin escalas.
Antepuse esta historia para explicar lo que sin dudas siento cada vez que traspaso la puerta de calle llegando a mi casa. Un edificio de departamentos es una pequeña torre de Babel. Quienes ya han tenido su experiencia no necesitan que se les explique nada. Pero intentamos ser claros para quienes no han tenido la oportunidad, aun, de hacerlo.
Un departamento no es una realización individual puesta junto a otras tantas. Es una pequeña parte de un todo. Es importante la aclaración ya que se suele pensar que alguien puede irse a vivir solo y en realidad se vive rodeado de otras personas en algo asi como una comunidad, si es que no le queda grande el término. No se enseña y se aprende. Todo junto.
El respeto, he notado, pasa por el silencio más que por la palabra de aliento. Por deducción o averiguación ya se sabe la ocupación de la mayoría de los habitantes. En la última reunión de consorcio a la que fui (que casi concluye a los golpes a raíz del supuestamente alto precio de unos cerámicos), una mujer-vecina del piso superior- preguntó quién era el Periodista, y lo bueno que sería denunciar los fraudes que supuestamente el administrador llevaba a cabo. La sensación fue extraña en mi: de reconocimiento y de temor!. La información corre a velocidad.
Vuelvo y rescato el concepto de silencio. Tan arraigado está, que en algunos se vuelve imposible un diálogo aunque fuera frívolo, dentro de un ascensor. Lógicamente hay variadas excepciones, y como en general las desgracias suelen ser colectivas (rotura de un caño, falta de electricidad, baja presión de agua), la unión se da bajo circunstancias impuestas. Todo lo dicho es parte de reglas no escritas pero establecidas.
Cuando recibo una carta del administrador, leo "saluda a usted atentamente, el administrador", acompañado por un sello que dejó de cumplir su noble función hace varias hojas. Pero si yo fuera el que quisiera enviar una carta al administrador de mi edificio, no puedo poner "atentamente, el del 5º A", sino mi nombre, apellido y documento.
El "administrador" suele ser un grupo de gente indefinido en cantidad.
Lo maravilloso, más allá del lugar físico, es vivir. Ahí, mis reglas intentan ser siempre claras y tendrían que ser bastante más estrictas. El administrador soy yo.
Tendrían, dije!.
(imagen gentileza ar.kalipedia.com)
Extraño ser
6 comentarios jueves, 15 de octubre de 2009
Si bien hago uso de ella durante buena parte del dia y a nivel profesional es una manera de acercarse a otros, el funcionamiento de las redes sociales me resulta aun hoy tan extraño como inexplicable. Aunque èste serà otro intento.
Se ha metido de a poco en aquellas vidas en las cuales la computadora es inseparable de las actividades de uno, y hasta cierta culpa se tiene si no se "forma parte" de ella, ya que hay una especie de autismo que los otros hacen sentir si no "se forma parte de", sea lo que fuera, bueno o malo incluso. A Facebook lo llamarè cariñosamente "sistemita".
Ayer me ocurriò un hecho que devino en muchos otros en cadena y que tienen a la red social Facebook como protagonista. Operaron a una ex compañera de mi colegio secundario, a quien en este 2009 pude reencontrar gracias a Facebook. Necesitaba ella dadores de sangre y una de sus amigas (a quien tambièn conoci via el sistemita) publicò el pedido de dadores de sangre. Se consiguieron los cuatro que se necesitaban. Uno de ellos fue un amigo, a quien conozco hace 21 años y que yo sumè al sistemita.
Mi agenda del telèfono celular està repleta de personas con nombres pero sin apellidos, o con suerte seguidos de su profesion: "Juan plomero", "Luis portero", dos ejemplos. Tambièn tengo personas y cargos o funciones: "Osvaldo kiosco", "Adelina mercado", "novio Verònica". Es el panorama cuando abro el celular. Desde ayer he sumado màs nombres a la lista.
Lo fui a acompañar, finalmente, a mi amigo a donar sangre. Luego del interminable cuestionario (objeto de estudio en facultades debe ser ese cuestionario, sin dudas) sonò mi celular. Era Eugenia, segùn me dijo amiga de la chica que debia operarse, quien le dio mi nùmero de celular y ya estaba llegando para ella tambièn donar sangre. Decidimos junto a mi amigo esperarla y tambièn acompañarla.
El problema es que no sabìamos còmo era exactamente, ya que sòlo tenìamos todos contacto via telèfono. Luego de esperar un rato crei ver a una mujer que podrìa ser. No era. Quedè mal preguntando, horrible!!. A los 10 minutos aparece otra mujer y acertè en esta ocasiòn. Venia acompañada de su mamà, a quien tampoco conocìa. Cuando la chica entrò a donar nos quedamos en el pasillo la mamà, mi amigo y yo.
He aqui lo màgico y a la vez inexplicable de la comunicaciòn. Casi que no sabìamos nuestros nombres y estàbamos juntos por un mismo motivo. Las mujeres eran de Tierra del Fuego y recordè que alli vive un amigo del secundario, tambièn via Facebook reencontrado. Eso dio inicio a la charla que por un rato tuvimos y sirviò para reconocernos y conocernos, todo junto.
Supongo que sin Facebook no hubièramos podido contactarnos. A la vez, creo que la solidaridad une, y que en realidad desde otro lugar tambièn lo hubièramos podido hacer. Pero dejo constancia de mi "no entender" cuànta influencia que este tipo de sistemas tienen en nuestras vidas, y si esa sensaciòn de rehèn de algo no se agiganta cuando se aleja uno de la computadora. Las personas estàn mal y escriben "estoy mal" en su perfil. Anuncian buenas noticias, publican opiniones, criticas, ironias hacia quien fuera, humor, en fin. Lo escriben y lo publican, prescindiendo del celular o del telèfono fijo o la charla de cafè, por ejemplo. El encuentro para hablar no se da porque no hay tiempo, pero sì para publicar que no se tiene tiempo!!.
El final de la historia es mi ex compañera ya, 24 horas despuès, dada de alta. Los hospitales escupen a sus pacientes, no los atienden. Lo importante es que està bien. Y que en un momento en su habitaciòn estàbamos todos juntos, que si venìa la policia a preguntarnos nombres, hubièramos dudado bastante. La solidaridad estaba presente. El vehìculo fue Facebook. Aunque no lo entienda aun.
Se ha metido de a poco en aquellas vidas en las cuales la computadora es inseparable de las actividades de uno, y hasta cierta culpa se tiene si no se "forma parte" de ella, ya que hay una especie de autismo que los otros hacen sentir si no "se forma parte de", sea lo que fuera, bueno o malo incluso. A Facebook lo llamarè cariñosamente "sistemita".
Ayer me ocurriò un hecho que devino en muchos otros en cadena y que tienen a la red social Facebook como protagonista. Operaron a una ex compañera de mi colegio secundario, a quien en este 2009 pude reencontrar gracias a Facebook. Necesitaba ella dadores de sangre y una de sus amigas (a quien tambièn conoci via el sistemita) publicò el pedido de dadores de sangre. Se consiguieron los cuatro que se necesitaban. Uno de ellos fue un amigo, a quien conozco hace 21 años y que yo sumè al sistemita.
Mi agenda del telèfono celular està repleta de personas con nombres pero sin apellidos, o con suerte seguidos de su profesion: "Juan plomero", "Luis portero", dos ejemplos. Tambièn tengo personas y cargos o funciones: "Osvaldo kiosco", "Adelina mercado", "novio Verònica". Es el panorama cuando abro el celular. Desde ayer he sumado màs nombres a la lista.
Lo fui a acompañar, finalmente, a mi amigo a donar sangre. Luego del interminable cuestionario (objeto de estudio en facultades debe ser ese cuestionario, sin dudas) sonò mi celular. Era Eugenia, segùn me dijo amiga de la chica que debia operarse, quien le dio mi nùmero de celular y ya estaba llegando para ella tambièn donar sangre. Decidimos junto a mi amigo esperarla y tambièn acompañarla.
El problema es que no sabìamos còmo era exactamente, ya que sòlo tenìamos todos contacto via telèfono. Luego de esperar un rato crei ver a una mujer que podrìa ser. No era. Quedè mal preguntando, horrible!!. A los 10 minutos aparece otra mujer y acertè en esta ocasiòn. Venia acompañada de su mamà, a quien tampoco conocìa. Cuando la chica entrò a donar nos quedamos en el pasillo la mamà, mi amigo y yo.
He aqui lo màgico y a la vez inexplicable de la comunicaciòn. Casi que no sabìamos nuestros nombres y estàbamos juntos por un mismo motivo. Las mujeres eran de Tierra del Fuego y recordè que alli vive un amigo del secundario, tambièn via Facebook reencontrado. Eso dio inicio a la charla que por un rato tuvimos y sirviò para reconocernos y conocernos, todo junto.
Supongo que sin Facebook no hubièramos podido contactarnos. A la vez, creo que la solidaridad une, y que en realidad desde otro lugar tambièn lo hubièramos podido hacer. Pero dejo constancia de mi "no entender" cuànta influencia que este tipo de sistemas tienen en nuestras vidas, y si esa sensaciòn de rehèn de algo no se agiganta cuando se aleja uno de la computadora. Las personas estàn mal y escriben "estoy mal" en su perfil. Anuncian buenas noticias, publican opiniones, criticas, ironias hacia quien fuera, humor, en fin. Lo escriben y lo publican, prescindiendo del celular o del telèfono fijo o la charla de cafè, por ejemplo. El encuentro para hablar no se da porque no hay tiempo, pero sì para publicar que no se tiene tiempo!!.
El final de la historia es mi ex compañera ya, 24 horas despuès, dada de alta. Los hospitales escupen a sus pacientes, no los atienden. Lo importante es que està bien. Y que en un momento en su habitaciòn estàbamos todos juntos, que si venìa la policia a preguntarnos nombres, hubièramos dudado bastante. La solidaridad estaba presente. El vehìculo fue Facebook. Aunque no lo entienda aun.
Imagen gentileza www.blogs.esmas.com
Amanece en la ruta
2 comentarios lunes, 12 de octubre de 2009
(Es difìcil no ser Periodista aunque sea en un viaje y seguir "d-escribiendo")
Por cuestiones laborales viajo una vez a la semana hasta Marcos Paz, Provincia de Buenos Aires. Taxi desde mi casa hasta la estaciòn de trenes de Once y de allì hasta Merlo, en donde un colectivo me deja en la plaza central de la ciudad. De mi casa salgo 6: 20 am.
Existen dos recorridos. El que directamente llega desde Merlo hasta el centro de Marcos Paz, y el que culmina en la Unidad Penal 2, una càrcel relativamente nueva. La casualidad hizo que tomara el segundo de los colectivos. A las ocho de la mañana el sueño todavìa es protagonista y muchos duermen. El colectivo asi se completa hasta no quedar asientos libres. Como mi objetivo no es quedarme dormido llevo prendido el mp3 con alguna radio puesta que me saque la modorra.
Estoy sentado por la mitad del colectivo, lado izquierdo. En el asiento de adelante un muchacho de pelo corto y enteramente vestido de azul deja ver en la cintura la cartuchera con su revòlver.
La mayorìa de los que duermen se ubican en la derecha: sobre ese extremo no da el sol. Cuando la sombra me deja puedo mirar un poco mejor y muchos tienen esas valijas altas y profundas, en donde otros bolsos pueden entrar. Parece ropa lo que llevan. Un muchacho usa su celular durante todo el viaje, con la cabeza gacha todo el tiempo en la pantalla. Miràndolo, hasta parece dormido.
Nadie habla. Me siento el màs entusiasmado de todos los pasajeros. Yo me miro con obvia subjetividad y lo hago tambien sobre lo que veo o siento, que es ni màs ni menos que resignaciòn. Se percibe. Las personas que llevan los bolsos, porque estàn yendo a un lugar que seguramente evitarìan ir, a ver a alguien que supongo sentirà lo mismo que ellos. Los policìas tambièn lucen resignados. Cuando uno sueña en una profesiòn no piensa en partes feas en el camino rumbo a lo que se quiere. Toda eso, ademàs de personas, transporta el colectivo.
Para ser la primera vez que viajo en este ramal, lleguè bastante ràpido a la plaza de Marcos Paz, 43 minutos despuès de la salida. Me bajè yo solo, el resto del pasaje siguiò camino.
La resignaciòn "colectiva" siguiò viaje, y yo me bajè antes.
Foto: gentileza fotolog.com/viajerodelbondi
Al lado del camino
6 comentarios viernes, 2 de octubre de 2009Durante la semana estuve intercambiando opiniones, no discutiendo, con una amiga y colega acerca de la nueva de Ley de Servicios Audiovisuales, que reemplazarà a la actual Ley de Radiodifusiòn. Ambos tenìamos en claro que la antigua ley debìa ser reformada para lograr cubrir el cambio que la tecnologìa tuvo durante los ùltimos años.
El problema de fondo no es la Ley que salga dictada por el Congreso de la Naciòn. Creo que el real problema, como en casi todo acto de gobierno de los ùltimos años, son las formas. O para mejor decir, las no-formas. Desde hace un tiempo no puedo dejar de pensar en que se me obliga a estar a favor,antes de buscar convencerme de algo. Màs sencillo es hacerme ver contrastes, ejemplos en otros lugares si de esta nueva Ley hablamos.
Sin embargo eso no se aplica. Prima el apuro, la imposiciòn antes que el convencimiento, el todo o nada. Tiendo a pensar seriamente en que somos un poco asi. Algunos por llevarlo a la pràctica y otros por omisiòn. Nos nos interesa què se diga o haga en tanto no nos afecte. La Ley no afecta los bolsillos de las personas. Con menos canales hasta màs barato deberìa ser el abono de cable, incluso. Y si hay màs ofertas, al haber competencia en partes iguales entre entidades y organizaciones sociales comunitarias y del Estado, los privados buscaràn captar màs clientes y se supone, bajarìan precios.
La nueva Ley busca equilibrar contenidos, acotando el poder de los multimedios sobre las zonas del paìs en donde sòlo funcionan repetidoras, dando opciòn primaria a los contenidos locales. En la teorìa la idea no es mala y bien articulada es justa. Pero llevada a la pràctica, con el apuro que desde todos lados parece surgir, se vuelve impracticable.
Quien ha mirado televisiòn sabe que en los programas importantes en cuanto a rating, se hacen llamados telefònicos por premios (por eso la gente los mira, otro dia revisamos calidades). Se me ocurre pensar puntualmente en el de Juliàn Weich, "Justo a tiempo". Ese programa sale a travès de las repetidoras que Telefe tiene en todo el paìs y por las principales empresas de cable.
Si Telefe se ve obligado a reducir, por Ley, su espacio disponible sòlo a Capital Federal y Gran Buenos Aires, serà complicado que alguien de Santa Fe o Còrdoba pueda verlo a travès de las repetidoras que el canal tenga en esa zona. Es democràtico que se abra el juego a otras ideas, renovadoras, que a las 21 horas quieran expresarse y ser escuchadas. Pero màs allà del valor en si del programa (dudoso), la imposiciòn es la que hace que algo desaparezca en pos de otra cosa.
Las radios, y aquellas repetidoras que toman en distintos puntos del paìs las señales originadas en Capital Federal, sufriràn el mismo inconveniente. Y al revès. Por ejemplo Cadena 3, de Còrdoba, es muy escuchada en Buenos Aires y ahora esa chance se perderìa.
Màs que el objetivo a cumplir es tanto o màs importante la manera en que se llega a una meta. El camino que transitamos rumbo al objetivo habla de nosotros, porque a la meta pueden llegar muchos. El tema es còmo.
Si pudièramos estar al lado del camino para ver còmo los demàs desandan su recorrido, sabrìamos de què estàn hechas las personas.
read more “Al lado del camino”
El problema de fondo no es la Ley que salga dictada por el Congreso de la Naciòn. Creo que el real problema, como en casi todo acto de gobierno de los ùltimos años, son las formas. O para mejor decir, las no-formas. Desde hace un tiempo no puedo dejar de pensar en que se me obliga a estar a favor,antes de buscar convencerme de algo. Màs sencillo es hacerme ver contrastes, ejemplos en otros lugares si de esta nueva Ley hablamos.
Sin embargo eso no se aplica. Prima el apuro, la imposiciòn antes que el convencimiento, el todo o nada. Tiendo a pensar seriamente en que somos un poco asi. Algunos por llevarlo a la pràctica y otros por omisiòn. Nos nos interesa què se diga o haga en tanto no nos afecte. La Ley no afecta los bolsillos de las personas. Con menos canales hasta màs barato deberìa ser el abono de cable, incluso. Y si hay màs ofertas, al haber competencia en partes iguales entre entidades y organizaciones sociales comunitarias y del Estado, los privados buscaràn captar màs clientes y se supone, bajarìan precios.
La nueva Ley busca equilibrar contenidos, acotando el poder de los multimedios sobre las zonas del paìs en donde sòlo funcionan repetidoras, dando opciòn primaria a los contenidos locales. En la teorìa la idea no es mala y bien articulada es justa. Pero llevada a la pràctica, con el apuro que desde todos lados parece surgir, se vuelve impracticable.
Quien ha mirado televisiòn sabe que en los programas importantes en cuanto a rating, se hacen llamados telefònicos por premios (por eso la gente los mira, otro dia revisamos calidades). Se me ocurre pensar puntualmente en el de Juliàn Weich, "Justo a tiempo". Ese programa sale a travès de las repetidoras que Telefe tiene en todo el paìs y por las principales empresas de cable.
Si Telefe se ve obligado a reducir, por Ley, su espacio disponible sòlo a Capital Federal y Gran Buenos Aires, serà complicado que alguien de Santa Fe o Còrdoba pueda verlo a travès de las repetidoras que el canal tenga en esa zona. Es democràtico que se abra el juego a otras ideas, renovadoras, que a las 21 horas quieran expresarse y ser escuchadas. Pero màs allà del valor en si del programa (dudoso), la imposiciòn es la que hace que algo desaparezca en pos de otra cosa.
Las radios, y aquellas repetidoras que toman en distintos puntos del paìs las señales originadas en Capital Federal, sufriràn el mismo inconveniente. Y al revès. Por ejemplo Cadena 3, de Còrdoba, es muy escuchada en Buenos Aires y ahora esa chance se perderìa.
Màs que el objetivo a cumplir es tanto o màs importante la manera en que se llega a una meta. El camino que transitamos rumbo al objetivo habla de nosotros, porque a la meta pueden llegar muchos. El tema es còmo.
Si pudièramos estar al lado del camino para ver còmo los demàs desandan su recorrido, sabrìamos de què estàn hechas las personas.
Señora violencia (e hijos)
2 comentarios sábado, 26 de septiembre de 2009Estoy viendo demasiada violencia. Y no es que me haya sentado largas horas frente al televisor con todas las señales bloqueadas, salvo la de los noticieros. La violencia se siente. O algunos la hacen sentir, con mayor o menor sutileza.
Dejar un punto de vista claro implica que mi idea avasalle a otras por el solo hecho de ser mia. Y a cuanto màs ìmpetu, se cree que màs clara queda.
Las ideas no son de nadie. Nacemos y crecemos a la par de formarnos de opiniòn en todos los aspectos. Pero la defensa de lo que creemos no deberìa ser màs importante que la propia idea.
Es todo cuestiòn de formas. De maneras de decir, comportarse. Se defiende lo que no se pone en duda y a la vez, no se respetan las opiniones ajenas.
¿Cuànto hace que no se dice "respeto tu pensamiento pero no lo comparto"?. Se opta por decir "no es como vos pensàs".
Toda idea lleva una carga que tiene que ver con las convicciones. ¿De quièn nos defendemos?. ¿Què tememos si resulta ser que otra idea es finalmente mejor que la nuestra?.
Esa "carga"-creo yo- que surge como arrebato es en realidad miedo. Siempre. Debe ser por eso que los que gritan no gozan de mi simpatìa.
Como Periodista puedo ver como se gritan convicciones, los colegas lo hacen, se enojan, retan, acusan como recurso. Construyen su propio perfil a partir de defender teorìas que nadie les discute. Los invito a mirar eso en mis colegas. Todo habla de uno: no sòlo la voz. La imagen, la postura, el uso repetido de ciertos modos. Veràn que no es tan difìcil saber realmente del otro.
Observar bien es un ejercicio que se puede hacer con cualquier persona. Recomiendo empezar por uno!!. Què veo y siento cuando hablo, què poder real tienen mis decisiones y què tan lejos llegan.
Si son en un punto tanto o màs detestables que aquellas que uno aborrece.
No debe haber algo màs "violento" que un autoanàlisis. Y si la violencia equipara e iguala, estamos en problemas. Es màs sencillo siempre el error visto en otros.
Hoy, todos me parecen violentos, adonde mire. Coincida o no en lo que digan, incluso. El lector, yo que esto escribo, somos parte de esa violencia. Si continuamos siendo espectadores y nada màs, estamos sonados.
El escritor le dice al lector casual: si la violencia le maneja la vida, ruego se consiga una buena academia de conductores!!.
read more “Señora violencia (e hijos)”
Dejar un punto de vista claro implica que mi idea avasalle a otras por el solo hecho de ser mia. Y a cuanto màs ìmpetu, se cree que màs clara queda.
Las ideas no son de nadie. Nacemos y crecemos a la par de formarnos de opiniòn en todos los aspectos. Pero la defensa de lo que creemos no deberìa ser màs importante que la propia idea.
Es todo cuestiòn de formas. De maneras de decir, comportarse. Se defiende lo que no se pone en duda y a la vez, no se respetan las opiniones ajenas.
¿Cuànto hace que no se dice "respeto tu pensamiento pero no lo comparto"?. Se opta por decir "no es como vos pensàs".
Toda idea lleva una carga que tiene que ver con las convicciones. ¿De quièn nos defendemos?. ¿Què tememos si resulta ser que otra idea es finalmente mejor que la nuestra?.
Esa "carga"-creo yo- que surge como arrebato es en realidad miedo. Siempre. Debe ser por eso que los que gritan no gozan de mi simpatìa.
Como Periodista puedo ver como se gritan convicciones, los colegas lo hacen, se enojan, retan, acusan como recurso. Construyen su propio perfil a partir de defender teorìas que nadie les discute. Los invito a mirar eso en mis colegas. Todo habla de uno: no sòlo la voz. La imagen, la postura, el uso repetido de ciertos modos. Veràn que no es tan difìcil saber realmente del otro.
Observar bien es un ejercicio que se puede hacer con cualquier persona. Recomiendo empezar por uno!!. Què veo y siento cuando hablo, què poder real tienen mis decisiones y què tan lejos llegan.
Si son en un punto tanto o màs detestables que aquellas que uno aborrece.
No debe haber algo màs "violento" que un autoanàlisis. Y si la violencia equipara e iguala, estamos en problemas. Es màs sencillo siempre el error visto en otros.
Hoy, todos me parecen violentos, adonde mire. Coincida o no en lo que digan, incluso. El lector, yo que esto escribo, somos parte de esa violencia. Si continuamos siendo espectadores y nada màs, estamos sonados.
El escritor le dice al lector casual: si la violencia le maneja la vida, ruego se consiga una buena academia de conductores!!.
La canciòn de la semana!!
0 comentariosTextos semanales encabezados por el nombre de un tema musical. Serà el disparador del caòtico orden de mis palabras.
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